Un estudiante alemán de 18 años mató hoy a una mujer y dejó a otras tres personas heridas al irrumpir armado con dos fusiles durante una clase en un aula de la Universidad de Heidelberg (suroeste de Alemania) y suicidarse ya en el exterior con una de sus armas.

El atacante era un ciudadano de la vecina ciudad de Mannheim y había escrito un mensaje por WhatsApp inmediatamente antes de su acto sobre la necesidad de «castigar a la gente», informaron fuentes de la investigación, que tratan de comprobar aún la veracidad de ese mensaje.

El agresor era un estudiante del centro, aunque no cursaba los estudios de Biología Orgánica, la clase en la que irrumpió. En esos momentos, en la clase había unos treinta estudiantes.

La víctima mortal, una mujer de 23 años, falleció poco después del ataque a consecuencia de las heridas. Otras dos mujeres y un hombre, de entre 19 y 21 años, resultaron heridos en las piernas y la espalda.

Por el momento no hay indicios de un trasfondo político o religioso, indicó el jefe de la Fiscalía de Heidelberg, Andras Herrgen. Tampoco se ha podido establecer si disparó a discreción o con objetivos definidos, ya que detuvo su ataque segundos después de iniciarlo y huyó, pese a tener abundante munición consigo.

Sin antecedentes

El autor del ataque no tenía antecedentes delictivos y ni él ni su familia tenían permiso de armas, de acuerdo con el fiscal, que consideró «prematuro» hacer cualquier conjetura sobre sus presuntos móviles. Sí concretó el fiscal que las armas con las que actuó habían sido adquiridas en el extranjero.

La policía recibió una primera alerta de la Universidad sobre las 11:30 GMT, cuando el atacante irrumpió en el aula y empezó a disparar. En cuestión de 43 segundos se recibieron varias llamadas más y las fuerzas policiales llegaron al lugar unos minutos después.

Tras desplegar un fuerte dispositivo y asegurar la zona se procedió a acordonar todo el recinto universitario donde ocurrió el ataque, entre la clínica universitaria, la Facultad de Ciencias y el Jardín Botánico.

Poco después se pudo comprobar que el atacante actuaba solo y se descartó que en la mochila abandonada hubiera explosivos. Hacia media tarde se restableció el tráfico rodado hacia el campus, que había quedado cortado en un amplio radio hasta las puertas del casco antiguo de Heidelberg.

La policía apremió a la población mientras duró la alarma a no acercarse al lugar, hasta que se consideró que la situación estaba controlada, y también instó a no difundir especulaciones en las redes.

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