Según el diccionario de la Real Academia Española, un hábito es un «modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas». Para los científicos, recuerda Charles Duhigg en su bestseller «El poder de los hábitos», los hábitos aparecen porque el cerebro busca con frecuencia una manera de trabajar menos.
Despertarse diariamente a determinada hora, nuestra higiene personal, tomar el desayuno, almorzar, usar nuestro celular, cenar e irse a la cama a dormir son, probablemente en estos tiempos los hábitos más comunes. No siendo novedosa esta afirmación me pregunto si somos conscientes del beneficio que producen y si son suficientes para vivir mejor.
Tal como el universal Albert Einstein sostenía, y lo reafirma John Bargh en «¿Por qué hacemos lo que hacemos?», la mente existe simultáneamente en el pasado, el presente y el futuro. «Nuestra experiencia consciente es la suma de estas tres partes que interactúan en el cerebro», afirma Bargh.
Actuamos y vivimos a partir del funcionamiento de aquella maquinaria perfecta que es nuestro cuerpo, con la dirección que la consciencia le da, operando desde el cerebro. Pero no hemos actuado en todas las dimensiones que tiene la naturaleza humana. Como Stephen R. Covey lo recuerda en «Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva», nuestras vidas tienen cuatro dimensiones: cuerpo, espíritu, corazón y mente. Y dependiendo del enfoque que apliquemos (cultural o principista) definimos nuestros hábitos.
Tanto Duhigg, Covey, y Bargh han estudiado los hábitos y la manera en que éstos se construyen en nuestra mente, de manera tan magistral que nos obliga a asumir que es precisamente en nuestra cabeza donde se encierran no solo las preguntas y respuestas que la vida nos obliga a plantearnos, sino también la posibilidad de definir nuestro propio destino, a partir de la construcción de un plan de vida, y de buenos hábitos.
Consciente de eso, decidí buscar un método para empezar a construir mi plan. Fue así como encontré otro bestseller: «El club de las 5 de la mañana», de Robin Sharma. Y decidí asumir el reto de empezar mis días a las 5 de la mañana y trabajar en las cuatro dimensiones de mi vida. Hago actividad física, medito, y luego empiezo a trabajar en mi mente con el libro de turno, algún documental, o el estudio. Me va bien.
