En una admirable muestra de compromiso cívico, un joven residente de la tercera cuadra de la avenida principal de Tumbes ha decidido tomar cartas en el asunto y reparar por su cuenta el estado desastroso en el que se encuentra dicha vía. Ante la inacción de las autoridades locales, este joven, cuyo nombre es Manuel Calderón García, ha asumido la responsabilidad de poner en orden lo que otros dejaron abandonado.
Nuestro equipo periodístico se percató de este acontecimiento tras notar la incansable labor de Manuel, quien trabaja día y noche, turnándose en diferentes horarios, en la reparación de la avenida principal. Es impactante descubrir que este joven reside en el mismo lugar y, al despertar día tras día y contemplar el panorama de desastre, sintió una indignación que lo motivó a comenzar, hace más de una semana, esta tarea de manera voluntaria y sin recibir remuneración alguna.
Es importante destacar que Manuel Calderón García, quien profesa la religión cristiana, decidió hacer un bien a sus vecinos, quienes también se vieron afectados por la desastrosa obra que dejó como legado el exalcalde Jimmy Silva Mena.

Al consultarle si recibía algún tipo de apoyo económico o ayuda por parte de los vecinos, Manuel respondió de manera contundente: «No». Incluso cuando se le preguntó si alguien se había sumado a su labor solidaria sin recibir ninguna compensación, su respuesta fue negativa. «Seguramente pensaban que era un trabajador de alguna constructora, del municipio o de la región», agregó con cierta resignación.
A pesar de todo, el espíritu incansable de Manuel no se detiene. Ha limpiado y podado las palmeras del jardín central y ha descolmatado casi toda la cuadra, todo ello de manera absolutamente solitaria, utilizando herramientas como pico y pala. Sus manos se han llenado de ampollas y ha sufrido insolación en el proceso, pero ha aprendido a protegerse utilizando guantes y, aún así, no ha cesado en su empeño.
Es conmovedor verlo continuar su labor después de sus horas de trabajo en su puesto de venta de lonches, aperitivos y café en la misma avenida.
Es lamentable constatar que ni el gobierno regional ni el municipio han brindado ningún tipo de apoyo a Manuel, a pesar de que sus vehículos transitan a diario por esta calle.
Esperamos fervientemente que los vecinos o cualquier persona de buen corazón se acerquen a ayudarlo, ya que su labor merece ser reconocida y respaldada. La historia de Manuel Calderón García nos recuerda la importancia de la solidaridad y el compromiso ciudadano para enfrentar los desafíos que se presentan en nuestra comunidad. Su valentía y determinación son un ejemplo para todos nosotros, demostrando que no necesitamos depender exclusivamente de las autoridades para generar cambios positivos en nuestro entorno.

