Situación pone en alerta a empresarios sobre personas inescrupulosas. Fiscalía ya tiene a cargo investigación
Una impactante denuncia ha sacudido la tranquilidad de la comunidad empresarial de Tumbes. El empresario Edwin Roque Hidalgo, propietario de la reconocida empresa Roque, ha revelado un sofisticado esquema de desfalco y apropiación ilícita presuntamente ejecutado por tres de sus empleados de confianza. El caso, que involucra a José Enrique La Portilla Díaz, Carlos Alexander Ventimilla Medina y José Luis Saldarriaga Córdova, ha dejado al descubierto una alarmante cadena de robos internos que podría alcanzar cifras millonarias.
El ingenioso fraude salió a la luz cuando Roque, alarmado por faltantes significativos en el inventario de su almacén ubicado en la calle Simón Bolívar de Pampa Grande, decidió revisar minuciosamente las grabaciones de las cámaras de seguridad. Lo que encontró fue escalofriante: el 15 de junio, una camioneta ajena a la empresa ingresó al almacén, y los empleados, bajo la supervisión directa de La Portilla y Saldarriaga, cargaron grandes cantidades de mercancía sin ningún respaldo documental. Ventimilla, encargado de las ventas, había facilitado la transacción ilegal, asegurando que la venta había sido realizada y pagada fuera de los canales formales de la empresa.
UNA RED DE DESVÍO DE MERCADERÍA. Lo que parecía ser un simple error administrativo se convirtió rápidamente en la punta del iceberg de una red de desvío sistemático de mercadería. Según la denuncia presentada por Roque, el modus operandi de los acusados consistía en aprovecharse de sus roles en el almacén y en las ventas para sustraer grandes cantidades de productos como cerámicos, porcelanatos y pegamentos de alta gama, sin registrar las transacciones en el sistema de inventarios de la empresa.
La investigación reveló que Ventimilla, el supuesto cerebro detrás del desfalco, habría actuado en complicidad con La Portilla y Saldarriaga, quienes se encargaban de coordinar las entregas clandestinas de los productos robados. En varios casos, los choferes de la empresa, sin sospechar el fraude, realizaban los despachos de mercancía a destinos desconocidos, cumpliendo órdenes directas de La Portilla. «Me dijo que eran clientes importantes y que él se encargaría del papeleo», señaló uno de los conductores en su testimonio.
ANTECEDENTES CRIMINALES DEL PRINCIPAL ACUSADO. El caso toma un giro aún más alarmante cuando se descubren los antecedentes penales del principal acusado, José Enrique La Portilla Díaz. Según registros judiciales, La Portilla ya había enfrentado una denuncia por hurto interpuesta en el 2020, un hecho que había quedado sin mayor repercusión mediática en su momento. No obstante, su historial delictivo no termina ahí: en noviembre de 2020 fue detenido por el delito de falsedad genérica, un grave indicio de que su implicación en actividades ilícitas no es reciente ni aislada. Estos antecedentes arrojan una oscura sombra sobre su comportamiento dentro de la empresa, alimentando las sospechas de que el actual desfalco podría haber sido planeado desde hace tiempo.
FRAUDE A GRAN ESCALA Y PRUEBAS INCRIMINATORIAS. La magnitud del fraude comenzó a revelarse cuando Roque solicitó un inventario físico de los productos en su almacén. Al cotejar los resultados, descubrió que faltaban cientos de metros cuadrados de porcelanatos, inodoros de lujo, cerámicos, y otros materiales de construcción de alto valor. Peor aún, las auditorías internas detectaron un patrón: los productos desaparecidos habían sido dados de baja del sistema con excusas que iban desde «errores de conteo» hasta «productos rotos», una argucia utilizada por los empleados para encubrir el robo sistemático.
Entre las pruebas entregadas a la Fiscalía figuran capturas de pantalla de conversaciones en WhatsApp y Google Chat, comprobantes de transferencias bancarias realizadas por Ventimilla, así como audios y fotografías de los productos entregados en direcciones ajenas a la empresa. Incluso se encontraron registros de entregas clandestinas en locales como el conocido restaurante «Las Gemelas», cuyo dueño niega haber realizado las compras, generando aún más dudas sobre la posible complicidad de terceros en este caso.
EL GOLPE A LA CONFIANZA. «Esto es una traición en toda regla», manifestó visiblemente afectado Edwin Roque en declaraciones a la prensa local. «Le confié a estas personas el manejo de mi empresa, y en lugar de responder con lealtad, montaron un plan para robarme a mis espaldas». Según el empresario, lo más preocupante es que esta no sería la primera vez que ocurren robos en su almacén, por lo que teme que el daño económico sea aún mayor del que ha podido calcular hasta ahora.
Las consecuencias de este escándalo no se limitarían al ámbito judicial. La revelación de este esquema ha sembrado el temor entre los empresarios de la región, quienes ven con inquietud cómo un grupo reducido de empleados puede desfalcar una empresa a gran escala con solo un manejo astuto de los sistemas internos.
El caso ya está en manos de la Segunda Fiscalía Provincial Corporativa de Tumbes, donde se han iniciado las investigaciones preliminares para determinar la responsabilidad penal de los implicados. Roque ha presentado más de cien folios de pruebas documentales que incluyen contratos, facturas, y peritajes contables que sustentan la preexistencia de los bienes robados y la magnitud del fraude.
UN LLAMADO A LA JUSTICIA. El empresario ha pedido que la justicia actúe con la mayor celeridad posible para sancionar a los responsables. «No solo es el dinero o la mercancía lo que se perdió aquí, es la confianza en quienes trabajan contigo día a día. No voy a descansar hasta que cada uno de los implicados pague por lo que hizo», sentenció Roque, dejando en claro que está decidido a llevar el caso hasta las últimas consecuencias.
Mientras tanto, los tres implicados permanecen en libertad, aunque la Fiscalía ha solicitado que se les prohíba salir del país hasta que se esclarezcan los hechos. La comunidad tumbesina sigue expectante ante el desenlace de este escándalo, que ha expuesto las grietas en la seguridad de las empresas locales y el peligro que representa la deshonestidad de quienes deberían ser sus pilares.

