Un informe del Órgano de Control Institucional expone fallas críticas en el manejo de alimentos y la capacitación del personal, poniendo en peligro a pacientes y personal del nosocomio.
El Hospital Regional José Alfredo Mendoza Olavarría II-2 de Tumbes enfrenta serias denuncias por fallas en la gestión de su servicio de nutrición y dietética, según el Informe de Hito de Control N.° 030-2024-OCI/6010-SCC, emitido el 3 de octubre de 2024. El informe, elaborado por el Órgano de Control Institucional (OCI), detalla tres situaciones adversas que afectan directamente la inocuidad de los alimentos y las condiciones de trabajo del personal, representando un peligro potencial para la salud de los pacientes y el personal asistencial.
Alimentos en descomposición y con presencia de moho. El informe revela que durante una inspección realizada el 1 de octubre de 2024, se encontraron alimentos en avanzado estado de putrefacción y con moho en el almacén del servicio de nutrición y dietética del hospital. Esta situación afecta gravemente la inocuidad de los alimentos, exponiendo tanto a los pacientes como al personal asistencial a posibles intoxicaciones alimentarias, que podrían manifestarse con síntomas como vómitos, diarrea o fiebre.
Los alimentos en mal estado incluyen carnes, frutas y verduras con evidentes signos de deterioro, afectando aproximadamente 10 kg de productos. Según el jefe del servicio de nutrición, esta merma se debe a fallas en los refrigeradores, los cuales no han recibido el mantenimiento adecuado. A pesar de las solicitudes de mantenimiento, no se han tomado las medidas correctivas necesarias, lo que ha agravado la situación.
Además, se detectó que se estaban utilizando productos vencidos, como un paquete de harina de plátano, caducado desde junio de 2024, en la preparación de postres. Esto demuestra un claro incumplimiento de las normas sanitarias y representa un riesgo grave para la salud de los pacientes que consumen los alimentos preparados con estos insumos.
Falta de capacitación y equipos de protección personal (EPP). Otra situación adversa identificada en el informe es la falta de capacitación del personal del servicio de nutrición y dietética en cuanto a la manipulación segura de alimentos. Los trabajadores manifestaron no haber recibido ninguna formación en temas críticos como buenas prácticas de manipulación, prevención de contaminación cruzada o enfermedades transmitidas por alimentos.
Además, se observó que el personal no cuenta con los equipos de protección personal (EPP) adecuados, lo que incrementa el riesgo de accidentes laborales y compromete aún más la seguridad alimentaria. Durante la visita de inspección, se constató que los trabajadores no disponen de uniformes reglamentarios, mandiles de cocina ni calzado antideslizante, lo cual contraviene las normativas de seguridad vigentes.
El jefe del servicio de nutrición reconoció la situación y aseguró que se están planificando capacitaciones para el personal, aunque hasta la fecha de la inspección no se había implementado ninguna medida concreta.
Uso indebido de bienes otorgados para estudiantes. El informe también expone una inadecuada distribución de bienes alimenticios que fueron entregados al hospital mediante un convenio con la Universidad Nacional de Tumbes. Estos alimentos, destinados a la alimentación de los alumnos de las carreras de obstetricia, enfermería, medicina humana y nutrición que realizan su internado académico, se están utilizando para alimentar a los pacientes y al personal asistencial del hospital.
El convenio establece que los víveres deben ser utilizados exclusivamente para los estudiantes, pero el uso indebido de estos productos podría generar desabastecimiento y comprometer el bienestar de los internos, quienes dependen de estos alimentos durante su estadía en el hospital. Este mal manejo de los recursos demuestra una falta de control interno y gestión adecuada por parte de la administración del hospital.
El Órgano de Control Institucional ha instado al hospital a tomar acciones preventivas y correctivas inmediatas para corregir estas deficiencias. El informe subraya que es fundamental garantizar la inocuidad de los alimentos, proporcionar la capacitación adecuada al personal y restablecer el uso correcto de los bienes otorgados mediante el convenio interinstitucional.
Las autoridades del hospital tienen un plazo de cinco días hábiles para informar sobre las medidas adoptadas. Sin embargo, la magnitud de las irregularidades detectadas sugiere que será necesaria una intervención más exhaustiva para garantizar la salud y seguridad de todos los involucrados.
Esta situación ha generado preocupación en la comunidad local y en el ámbito de la salud pública, pues las deficiencias encontradas podrían tener consecuencias graves si no se toman las medidas correctivas de manera inmediata.

