Situación desata alarma por riesgos a la salud pública
La Contraloría General de la República emitió un demoledor informe sobre las graves falencias en la gestión de residuos sólidos hospitalarios en el Hospital Carlos Alberto Cortez Jiménez de ESSALUD Tumbes. Dos situaciones adversas destacan por su impacto en la salud pública, el ambiente y la seguridad de trabajadores y pacientes.
Falta de control sobre residuos biocontaminados por parte del contratista. El hospital no garantiza que el contratista del servicio de alimentación cumpla con las normas de segregación, recolección, transporte y disposición adecuada de residuos biocontaminados. Según la visita de control, los residuos generados en el área de cocina, incluyendo restos provenientes de pacientes hospitalizados con enfermedades infecciosas como VIH, neumonía bacteriana o EPOC, son recolectados de forma inadecuada y, alarmantemente, utilizados como alimento para cerdos.
El incumplimiento de los términos contractuales, como la ausencia de un programa de gestión integral de residuos sólidos, pone en riesgo la salud pública. La falta de tachos adecuados, la disposición sin protocolos establecidos y el manejo improvisado por parte de un operador no registrado agravan esta situación. Todo esto podría generar contaminación cruzada, malos olores y proliferación de plagas en las instalaciones, además de exponer a la población circundante a agentes patógenos peligrosos.
El informe de la Contraloría revela que los residuos biocontaminados generados en el Hospital Carlos Alberto Cortez Jiménez, incluyendo restos de alimentos provenientes de pacientes con enfermedades infecciosas, están siendo recolectados y utilizados como alimento para cerdos. Esta práctica fue confirmada durante la visita de control del 15 de noviembre de 2024, cuando el operador encargado del transporte de los residuos admitió esta irregularidad. Este hecho viola flagrantemente la normativa sanitaria, que prohíbe el uso de residuos hospitalarios para alimentación animal debido a los graves riesgos de contaminación y propagación de enfermedades.
Falencias críticas del Comité de Gestión Integral de Residuos. El Comité de Gestión Integral y Manejo de Residuos Sólidos, obligatorio por norma, no cumple con sus funciones básicas. Aunque formalmente creado mediante resolución, el comité carece de documentos esenciales, como un reglamento interno, diagnóstico basal actualizado, programas de educación continua y cronogramas para capacitaciones.
Asimismo, el hospital no dispone de un mapa de almacenamiento ni de protocolos específicos para el manejo de residuos. Las áreas de almacenamiento primario presentan deficiencias evidentes, con depósitos sin rótulos ni tapas adecuadas. Además, no se registra de forma diaria la generación de residuos sólidos, incumpliendo con las normativas vigentes, lo que genera riesgos sanitarios y ocupacionales para el personal médico y administrativo.
El informe resalta que estas deficiencias impactan directamente en la seguridad de los trabajadores, pacientes y población en general, generando condiciones insalubres y afectando la sostenibilidad ambiental.
La Contraloría urge la adopción inmediata de medidas correctivas, tanto administrativas como operativas, para garantizar el cumplimiento de la normativa sanitaria. Además, alerta sobre posibles sanciones contractuales al proveedor del servicio de alimentación y la responsabilidad penal y administrativa que podrían enfrentar las autoridades del hospital por su negligencia.
Esta situación evidencia un grave desinterés por implementar prácticas adecuadas en la gestión de residuos hospitalarios, exponiendo a la población a riesgos evitables.

