En la región Tumbes se ha desarrollado un proyecto que promueve el uso de moluscos para mitigar hasta en una cuarta parte el impacto ambiental que se genera por el cultivo intensivo de langostino, proceso en el cual se vierten aguas residuales con elevada carga contaminante, informó Juan Cruzado Núñez, director macroregional Noroccidental del Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA).
Según explicó Cruzado, el proyecto consiste en utilizar a moluscos bivalvos nativos como las conchas negras, conchas de abanico, ostras, para filtrar de la manera más natural las aguas que resultan del tratamiento intensivo a la crianza de langostinos, las mismas que ahora son vertidas al mar pues el nivel de contaminación disminuyó.
Los moluscos bivalvos, son animales que se alimentan, por filtración, los cuales, tras seguir un proceso de prueba, determinaron que es rentable tanto económica como ecológicamente el uso de estos recursos para biorremediar estas aguas, detalló Edissa Palacios, investigadora a cargo del proyecto que estuvo en desarrollo durante los últimos cuatro años y que hoy afirma que hay resultados positivos.
Agregó, que sin el uso de estos moluscos los costos para el tratamiento de las aguas llegaban a los 30 mil dólares, pero ahora los gastos se redujeron a 10 mil dólares.
Esta experiencia positiva fue expuesta en la jornada Cosechando Innovación en Tumbes, y se busca que sea replicada en las zonas donde se realiza la producción de langostinos.

