Presunta corrupción, ineptitud y escándalos marcan su salida
Después de meses de escándalos, denuncias y una gestión desastrosa, Carmen Victoria Castillo Valdiviezo finalmente fue cesada como directora regional de Salud de Tumbes. Su paso por la DIRESA quedará marcado como uno de los peores episodios en la historia reciente de la salud pública regional. Bajo su administración, la campaña de vacunación contra el dengue fue un rotundo fracaso, mientras los centros de salud permanecieron en condiciones deplorables, evidenciando un abandono total de las funciones básicas.
Pero lo más grave no es solo su incapacidad para gestionar, sino las múltiples denuncias que señalan presunta corrupción dentro de la DIRESA, incluyendo sobrevaloración en la compra de medicamentos y presuntas irregularidades administrativas que motivaron la intervención del Ministerio Público. La Contraloría General de la República también detectó serias irregularidades en su nombramiento: Castillo fue designada con documentos desactualizados y sin contar con la constancia de habilidad profesional vigente ni la resolución que acredita el término del SERUMS, requisitos indispensables para ejercer en el sector salud. Esto pone en duda la legalidad de su gestión y la validez de todas las decisiones tomadas bajo su mandato.
En medio de este desastre, el Gobierno Regional de Tumbes ha decidido apostar nuevamente por Harold Burgos Herrera, un médico con experiencia que ya ocupó el cargo y que también fue gerente general del Gore-Tumbes. Sin embargo, esta designación no ha estado exenta de polémica, pues sectores afines a Castillo han cuestionado el nombramiento y han recordado una denuncia contra Burgos por presunto acoso laboral.
La salida de Castillo es un alivio para la región, que necesita urgentemente recuperar la confianza en su sistema de salud. No obstante, la sombra de la corrupción y la negligencia siguen presentes, y queda por ver si la nueva gestión podrá limpiar la casa y enfrentar los múltiples retos sanitarios que Tumbes atraviesa.

