Salvatore Alberto Vélez Pozada irá al penal 5 años, mientras que Adam Dolmos y Javier Mijahuanca siguen prófugos
La Policía Nacional del Perú detuvo en La Molina a Salvatore Alberto Vélez Pozada, alférez del Ejército Peruano, quien tenía dos órdenes de captura vigentes por el delito de lesiones graves. Su captura se da en medio de la ratificación de una condena de cinco años de prisión efectiva por la brutal agresión contra Edgar Keneth Atoche Zapata en Tumbes.
En una decisión que reafirma la gravedad de los hechos, la Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Tumbes confirmó la condena de cinco años de cárcel efectiva contra Adam Dolmos Palacios, Salvatore Vélez Pozada y Javier Steeven Mijahuanca Benavides. Los tres fueron sentenciados por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud, en la modalidad de lesiones graves, en agravio de Atoche Zapata.
Además de la pena de prisión, los condenados deberán pagar una reparación civil conjunta de S/.200,000 a favor de la víctima. Sin embargo, este monto no podrá reparar el sufrimiento ni las graves secuelas físicas y emocionales que ha enfrentado Atoche Zapata desde el día del ataque.
A pesar de haber sido condenado, Salvatore Vélez Pozada se graduó y continuó laborando en el Ejército del Perú, evidenciando una grave falla en el control institucional. Solo ahora, tras su captura en La Molina el pasado 15 de febrero, se espera que finalmente enfrente la pena impuesta.
Su detención ocurrió a las 20:45 horas en la Av. La Fontana, cuando agentes policiales lo intervinieron al notar su actitud sospechosa. Al verificar su identidad en el sistema SINPOL, se confirmó que tenía requisitorias vigentes emitidas por el Juzgado Unipersonal de Tumbes. Tras su captura, fue trasladado a la dependencia policial para su procesamiento.
El ataque que marcó la vida de Edgar Keneth Atoche Zapata ocurrió en enero de 2020, durante una festividad en la discoteca “Oasis” en el Fundo “El Brujo” de Tumbes. Testigos relataron que los agresores arrojaron una mesa sobre Atoche Zapata y continuaron golpeándolo incluso cuando estaba inconsciente en el suelo. Como consecuencia, la víctima quedó con una discapacidad severa y depende completamente de su familia en Piura.
Impunidad y cuestionamientos. La ratificación de la sentencia es un paso importante para la justicia, pero deja en evidencia la fragilidad del sistema, que permitió que un condenado siguiera formando parte de las filas del Ejército. Ahora, con una orden de captura vigente y su detención confirmada, la sociedad exige que la pena se cumpla sin dilaciones y que casos como este no vuelvan a repetirse.

