El teniente alcalde de Tumbes y precandidato por La Llave, se picó luego de que le hiciéramos preguntas sobre la cuestionada obra del Colector Bolívar.
Primero, hicimos hincapié en la falta de cartel de obra por más de 15 días, pero la autoridad no sabía cómo minimizar el hecho. “Se supone que tiene que poner el cartel, la verdad déjame preguntar dónde está”, respondió.
Al increparle que la comuna tumbesina tiene que cobrarle penalidad a la empresa constructora de Los Boyer, adujo que tendría que ver si realmente el cartel no está ya que en su última visita no se dio cuenta y ni siquiera preguntó. “Fui hace unos días, pero no me di cuenta si estaba, tampoco pregunté. Voy a averiguar”, acotó.
Cuando le consultamos por qué no tiene plan vial la obra del colector Bolívar, dijo que el regidor Robert Dolmos estaba equivocado porque sí existe, pero lo extraño es que cuando cualquier ciudadano va a la obra ve todo el caos vehicular que se suscita.
“Si hay un plan vial, el regidor Dolmos no sabe pese a ser de la comisión. Allí se establecen las señales que hay que colocar”, refirió.
Pese al evidente peligro que se aprecia en la obra, José Manuel Gálvez Herrera dijo que en materia de seguridad se está cumpliendo con todo lo que manda el expediente técnico.
“Si han puestos sacos negros es porque eso manda el expediente técnico, si quieren ustedes que se les ponga una malla es otra cosa. Se hace lo que manda el expediente, hasta el momento se viene cumpliendo”, aseveró.
Conforme iba avanzando la entrevista, el teniente alcalde no aguantó más y sacó a relucir su incomodidad cuando le hacen preguntas de la obra del colector Bolívar de los constructores BOYER.
“Bueno no sé qué pasa, no tengo nada que ver si ustedes tienen problemas con la empresa contratista. A mi me pagan para hacer mi trabajo de fiscalización, el que cumplo. Quizá ustedes quieren que se les pague”, enfatizó José Manuel.
Porque tanta la incomodidad en las autoridades de la Municipalidad de Tumbes cuando se aborda el tema del colector Bolívar, la situación se vuelve cada vez más rochosa pero carente de fiscalización.

