Ya van tres años y la gestión de Antón aún sigue con las mismas falencias en los programas sociales
Un nuevo informe de la Contraloría General de la República destapa un vergonzoso caso de descontrol y negligencia en la gestión del Programa de Complementación Alimentaria (PCA) de la Municipalidad Provincial de Tumbes. Faltan alimentos, los productos se almacenan en condiciones deplorables, y las autoridades municipales, lejos de fiscalizar, parecen encubrir esta grave situación que pone en peligro la alimentación de miles de personas vulnerables.
199 SACOS DE ARROZ “DESAPARECIDOS”. El informe revela una irregularidad escandalosa en la entrega de alimentos del PCA. Faltan 199 sacos de arroz, lo que equivale a una cantidad alarmante de más de 9 toneladas de comida desaparecida. En el inventario oficial de la Municipalidad Provincial de Tumbes, figuraban 795 sacos almacenados; sin embargo, cuando los inspectores del Órgano de Control Institucional (OCI) realizaron una verificación física el 5 de febrero de 2025, encontraron solo 596 sacos.
A pesar de esta clara diferencia, la municipalidad ya había pagado al proveedor GR Investments and Contracting E.I.R.L el monto total de la contratación, sin exigir que la empresa entregue el arroz faltante. Peor aún, la Subgerencia de Programas Sociales no suscribió ningún documento que certifique la entrega incompleta ni establezca una fecha para el cumplimiento del contrato. ¿Encubrimiento, negligencia o corrupción? La falta de respuestas por parte de los responsables solo genera más sospechas.
ALMACENES EN PÉSIMO ESTADO. Si el faltante de alimentos ya es un escándalo por sí solo, lo que ocurre en los almacenes de Programas Sociales es aún peor. La Contraloría ha detectado condiciones alarmantes que ponen en peligro la calidad y salubridad de los productos destinados a la población más vulnerable.
Falta de higiene y control sanitario. No se encontraron certificados de limpieza, desinfección y desratización en los almacenes.
Deficiente almacenamiento. Los alimentos no están bien organizados, algunos productos están en contacto con el suelo, pegados a las paredes y sin el debido espacio entre ellos, lo que impide una correcta ventilación y facilita la proliferación de plagas y moho.
Infraestructura deplorable. Se encontraron techos con filtraciones, paredes agrietadas y puertas que no cierran correctamente, permitiendo la entrada de roedores e insectos.
Temperaturas extremas. En los almacenes se registraron temperaturas de hasta 32°C, un nivel altamente riesgoso para la conservación de alimentos. A esto se suma que los sistemas de ventilación fallan constantemente, dejando los productos expuestos al calor y la humedad.
Almacenamiento de alto riesgo.Algunos productos como conservas de pescado y aceite se encuentran expuestos a la luz solar directa, lo que puede generar descomposición y contaminación de los alimentos antes de ser distribuidos.
EL VERGONZOSO HISTORIAL DE IRREGULARIDADES. Este escándalo no es un caso aislado. La Contraloría también identificó antecedentes preocupantes en la gestión del PCA.
En un informe anterior, SANIPES declaró que el «Entero de Jurel en Aceite Vegetal» distribuido por la municipalidad no era apto para el consumo y debía ser retirado, pero las autoridades ignoran la recomendación y mantienen los productos en circulación.
En el procedimiento de compra de alimentos para el PCA, la municipalidad no aplicó los mismos criterios de evaluación a todos los postores, limitando la competencia y beneficiando a ciertos proveedores.
Se detectó que la municipalidad estaba tramitando la devolución de garantías a proveedores sin cumplir con los requisitos establecidos por los organismos de control, lo que generó riesgo de pérdida de dinero público y posible corrupción.
MILES DE BENEFICIARIOS AFECTADOS. El Programa de Complementación Alimentaria (PCA) atiende a 8,600 personas en 183 comedores populares en la provincia de Tumbes, además de 63 beneficiarios del Programa de Alimentación y Nutrición para el Paciente con Tuberculosis y Familia (PANTBC). Sin embargo, con alimentos desaparecidos, condiciones sanitarias deplorables y un descontrol absoluto, la alimentación de estas personas se encuentra en riesgo inminente.

