Tumbes luce como un basural
La ciudad de Tumbes atraviesa una de sus peores crisis de limpieza pública, con calles repletas de basura y un alcalde que, en lugar de dar soluciones, se molesta cuando se le cuestiona. Hildebrando Antón Navarro, en su tercer año de gestión, ha demostrado una total incapacidad para enfrentar este problema, dejando a la ciudad sumida en la inmundicia.
Las principales vías, como la Avenida Tumbes, la Avenida Grau y el centro de la ciudad, están colapsadas por montañas de desechos que generan un ambiente insoportable. Malos olores, plagas de ratas y moscas, y el riesgo de enfermedades son el reflejo de una administración que prometió eficiencia, pero que solo ha ofrecido excusas.
Recientemente, Antón Navarro se mostró visiblemente molesto con la prensa cuando se le consultó sobre el problema. Su única respuesta fue culpar a los ciudadanos por no pagar sus arbitrios, como si eso justificara el abandono total de la ciudad. Pero la realidad es que él conocía esta situación desde su campaña electoral y aseguró tener la solución junto con un equipo eficiente. Tres años después, lo único evidente es su fracaso.
Lo más alarmante es que esta crisis ocurre a pocas semanas del Carnaval de Tumbes, un evento que atraerá visitantes y que ahora se verá opacado por la basura acumulada en cada rincón. La pésima imagen que daremos a los turistas no solo perjudica la reputación de la ciudad, sino que también podría afectar la economía local.
Mientras otras ciudades se preparan para recibir turistas con calles limpias y ordenadas, en Tumbes la única bienvenida será el hedor de la basura y la inacción de una gestión municipal que ha fallado rotundamente.
Los tumbesinos están cansados de promesas vacías y excusas absurdas. La gestión de Hildebrando Antón Navarro ha sido un fracaso en lo que respecta a la limpieza pública, y su falta de capacidad para resolver este problema solo agrava la indignación ciudadana.
Tumbes no merece estar en estas condiciones. Es momento de que el alcalde asuma su responsabilidad, deje de buscar culpables y haga lo que prometió: gobernar con eficiencia y resultados, algo que hasta ahora parece estar muy lejos de lograr.

