Debajo del malecón a unos pasos de la plaza Mayor
Desde el emblemático malecón Benavides, a tan solo tres cuadras de la Plaza Mayor de Tumbes, los pobladores se sorprendieron al avistar un ejemplar juvenil del cocodrilo de Tumbes, de aproximadamente 3 metros de longitud, en el río que ha incrementado su caudal recientemente, provocando algunos desbordes en la zona turística El Beso.
El avistamiento de este majestuoso reptil, una especie única en la costa peruana, fue motivo de celebración para los locales, quienes ven en él un símbolo de la biodiversidad de la región. Sin embargo, este cocodrilo (Crocodylus acutus), conocido también como cocodrilo americano, se encuentra en peligro de extinción, una situación alarmante a pesar de los esfuerzos por su conservación y repoblamiento.
El Serenazgo de la Municipalidad de Tumbes ha emitido una advertencia a los vecinos, instándolos a no ingresar a ese sector del río para evitar cualquier incidente.
Cabe destacar que en los canales del río Tumbes, específicamente en el distrito de Corrales, se han reportado avistamientos de otros ejemplares de esta especie. Estos cocodrilos pueden llegar a medir hasta 6 metros de largo y pesar cerca de media tonelada. Su apariencia imponente, con una cabeza estrecha, un hocico largo, y una cola poderosa, es característica, además de su capacidad para ver bajo el agua gracias a un párpado protector.
Desde 1996, el Centro de Acuicultura Tuna Carranza, instalado por el Ministerio de la Producción en Tumbes, ha desempeñado un papel crucial en la cría en cautiverio de esta especie, buscando asegurar su supervivencia. Actualmente, este centro alberga 321 ejemplares, incluyendo juveniles y los primeros reproductores.
El avistamiento reciente pone de relieve la importancia de continuar con los esfuerzos de conservación para proteger a este gigante de las aguas y garantizar que siga siendo una parte vital del ecosistema tumbesino.

