Sin embargo, aún se recuerda su cuestionada gestión como autoridad
En un acto de evidente cinismo político, el exalcalde de Tumbes Jimy Silva Mena no ocultó su júbilo tras el fracaso del Congreso para eliminar los movimientos regionales, un hecho que él calificó como un triunfo de la «democracia regionalista». Sin embargo, sus declaraciones contrastan con el oscuro legado de su gestión como alcalde, marcada por obras deficientes, denuncias de mal manejo de recursos y un abandono de sectores clave como limpieza pública y seguridad ciudadana.
Silva Mena, quien es presidente del movimiento político regional Renovación Tumbesina, celebró la decisión del Congreso argumentando que “se ha mantenido la democracia en el Perú” y que “los partidos políticos no quieren competencia”. Según él, los movimientos regionales representan la verdadera expresión de las regiones del país.
Sin embargo, resulta irónico que alguien como Silva, cuya gestión municipal dejó mucho que desear, pretenda ahora erigirse como defensor de la democracia y ejemplo de buen gobierno. Bajo su administración, varias obras emblemáticas se convirtieron en símbolos del descuido y la ineficiencia. Los colegios inaugurados por su gestión se deterioraron en cuestión de meses, presentando filtraciones graves durante las lluvias, mientras que el mantenimiento del malecón —que costó la friolera de un cuarto de millón de soles— no duró ni un mes debido al uso de materiales de pésima calidad, como pintura barata que se desgastó rápidamente.
Además, durante su periodo, la limpieza pública y la seguridad ciudadana se convirtieron en un caos. La acumulación de basura y la sensación de inseguridad fueron constantes, haciendo que los tumbesinos vivieran entre la indignación y la impotencia.
A pesar de este panorama, Jimy Silva parece no tener reparos en seguir defendiendo un modelo político que, según sus críticos, solo perpetúa la mediocridad y la falta de transparencia en las regiones. En sus recientes declaraciones a medios nacionales, Silva incluso opinó sobre la reelección de autoridades, señalando que “las condiciones no están dadas” para permitirla. “Es curioso que hable de condiciones cuando bajo su gestión las condiciones para el desarrollo de Tumbes fueron prácticamente nulas”, señaló un ciudadano consultado sobre las declaraciones del exalcalde.
La permanencia de los movimientos regionales abre la puerta a que figuras como Silva Mena sigan aspirando a cargos públicos. Esto genera preocupación en un contexto donde la ciudadanía exige autoridades competentes y comprometidas con el desarrollo de sus localidades, y no personajes que, como en el caso de Jimy Silva, dejan tras de sí un historial de promesas incumplidas, obras mal hechas y un abandono evidente de los sectores más sensibles.
Los tumbesinos deberán reflexionar en las próximas elecciones para evitar que el pasado vuelva a gobernarles, esta vez bajo un discurso maquillado de «regionalismo democrático».

