La Plazuela Bolognesi, un ícono histórico y turístico del centro de Tumbes, ha caído en un estado deplorable de abandono, reflejo de la negligencia y desinterés por parte del alcalde Hildebrando Antón Navarro y su gestión. Lo que debería ser un espacio vibrante y acogedor para los tumbesinos y visitantes, ahora se ha convertido en una triste muestra de la falta de compromiso de las autoridades locales.
La plazuela, que alguna vez fue un lugar de encuentro y orgullo para la comunidad, hoy se presenta como un peligro latente. Las áreas verdes están descuidadas, las bancas rotas y las luminarias inservibles, creando un ambiente desolador que contrasta fuertemente con la rica historia que este lugar representa.
Los vecinos y comerciantes del área han alzado su voz, señalando que la inacción del alcalde Hildebrando Antón Navarro es inexcusable. La falta de mantenimiento y atención a un lugar tan emblemático no solo afecta la estética de la ciudad, sino que también pone en riesgo la seguridad de quienes transitan por allí, incluidos turistas que llegan a Tumbes con la expectativa de conocer su patrimonio.
La situación actual es un claro indicio de una gestión municipal que ha fallado en sus responsabilidades más básicas. La Plazuela Bolognesi, en su actual estado de deterioro, es un recordatorio palpable de cómo la desidia de las autoridades puede convertir un espacio público valioso en un símbolo de abandono.
Los tumbesinos exigen una respuesta inmediata y acciones concretas para revertir este abandono. La restauración de la Plazuela Bolognesi no puede esperar más, y la falta de atención por parte del alcalde Hildebrando Antón Navarro ya no puede ser tolerada. Es hora de que la gestión municipal asuma su responsabilidad y devuelva a la plazuela el lugar que merece en el corazón de Tumbes.

