Hoy, en el Día del Pescador, se celebra una fecha especial que coincide con la festividad religiosa de San Pedro y San Pablo. Sin embargo, más allá de las ceremonias protocolares y los regalitos simbólicos, es importante destacar que los pescadores siguen enfrentando grandes desafíos y una deuda pendiente por parte de las autoridades. A pesar de algunos gestos en este día, aún queda mucho por hacer para proteger a los hombres de mar frente a los asaltos que continúan siendo víctimas.

EL PELIGRO EN ALTAMAR. Cada año, varios pescadores pierden la vida debido a asaltos perpetrados por piratas que atacan en altamar. Estos delincuentes les roban su pesca, sus pertenencias e incluso los hieren y matan. A pesar de las repetidas solicitudes de intensificar el patrullaje en altamar, hasta la fecha no se ha prestado la atención necesaria a esta problemática. La falta de seguridad en las aguas donde los pescadores desarrollan su labor es alarmante y requiere una respuesta urgente.

LA LUCHA DE LOS PESCADORES. Recientemente, los pescadores de Canoas de Punta Sal decidieron tomar medidas drásticas para hacer oír sus reclamos. Bloquearon la Panamericana Norte en señal de protesta, ya que no eran escuchados por Capitanía de Puerto, la Policía Nacional y el gobierno regional. Su principal exigencia era la implementación de medidas efectivas para proteger su integridad y seguridad, ya que los asaltos eran una constante que les impedía realizar su faena de pesca.
Después de mucha insistencia, finalmente lograron reunirse con representantes del gobierno regional. Durante esa reunión, se establecieron compromisos para mejorar el patrullaje y brindar mayor seguridad a los pescadores. Sin embargo, lamentablemente, estos compromisos solo se cumplieron durante unos días y luego volvieron a ser olvidados. La falta de seguimiento y cumplimiento de las medidas acordadas dejó nuevamente expuestos a los pescadores a los peligros en alta mar.
TRAGEDIAS EVITABLES. En lo que va del año, se han registrado casos de pescadores heridos y asesinados en actos de violencia. Uno de los casos más trágicos fue el de Fidel Rodríguez Peña, un joven pescador de tan solo 23 años, quien perdió la vida tras recibir disparos en el pecho y brazo durante un asalto. Además de Fidel, varios compañeros también resultaron heridos en ese ataque perpetrado por piratas. Estas tragedias podrían evitarse si se toman las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los pescadores en su lugar de trabajo.
Hasta la fecha, no se ha evidenciado un liderazgo claro por parte del gobierno regional para exigir el cumplimiento de los compromisos adoptados por la Marina. La vigilancia del mar con patrulleras es fundamental para brindar protección a los pescadores, pero la falta de seguimiento y compromiso por parte de las autoridades competentes es preocupante. En lugar de enfocarse en aspectos superficiales que no benefician directamente a los pescadores, es imperativo que las autoridades asuman su responsabilidad y tomen acciones concretas para garantizar la seguridad de estos valientes hombres de mar.

EL MALTRATO DEL GOBIERNO REGIONAL. Los pescadores también han enfrentado dificultades adicionales este año debido a oleajes anómalos que los obligaron a suspender sus actividades de pesca durante un tiempo considerable. Ante esta situación, el gobierno regional prometió brindarles apoyo mediante trabajos temporales. Sin embargo, este apoyo se retrasó en exceso, generando incertidumbre y perjuicio para los pescadores y sus familias. Además, cuando finalmente se llevó a cabo un trabajo temporal de limpieza de playas, surgieron denuncias de irregularidades y demoras en el pago, afectando a más de 400 trabajadores. El actuar irresponsable del Gobierno Regional ha perjudicado a quienes más necesitan apoyo.
En este Día del Pescador, es lamentable constatar que los hombres de mar se encuentran prácticamente olvidados. Las promesas de desarrollo y protección hechas por el gobernador Segismundo Cruces han quedado en el olvido. Es evidente que fueron utilizados como un recurso político en campaña, pero ahora su situación es preocupante y su vida continúa en peligro cada vez que se adentran en alta mar. Urge que las autoridades competentes tomen acciones concretas para proteger y respaldar a nuestros pescadores, cumpliendo los compromisos adquiridos y garantizando su seguridad en el ejercicio de su labor. Es hora de que la voz de los pescadores sea escuchada y que se les brinde el reconocimiento y la protección que merecen.


