En plena segunda ola de la COVID-19, vecinos del caserío de Malval en el distrito de Corrales se abastecen de  agua del canal de regadío, en Tumbes.

Los moradores acuden hasta dicho canal con sus depósitos a lomo de bestia (burros o caballos), para abastecerse del líquido elemento para sus necesidades fisiológicas o para bañarse.

Desde hace años la población de esta zona rural, vienen consumiendo agua contaminada. Por tanto, el agua que utilizan, no es potable poniendo en riesgo la salud de la población que vive en esta zona.

Los vecinos dieron a conocer que el gobernador regional, Wilmer Dios Benites, al igual que el alcalde Hugo Pérez Dios, ofrecieron la construcción de una planta de agua potable, pero a la fecha sólo fueron promesas.

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