Pese a esta situación el gobernador aún no saca del cargo a Raúl Rivera y Victoria Castillo
¡Indignante! El Hospital Regional José Alfredo Mendoza Olavarría II-2 de Tumbes se ha convertido en un verdadero foco de negligencia y abandono. Un reciente informe del Órgano de Control Institucional (OCI) ha sacado a la luz una serie de deficiencias alarmantes en la Unidad de Vigilancia Clínica (UVICLIN) del dengue, que ponen en peligro la vida de los pacientes y evidencian una desastrosa gestión hospitalaria por parte del director Raúl Rivera Clavo.
El Informe de Visita de Control N.º 004-2025-OCI/6010-SVC revela un panorama dantesco: el servicio de atención a pacientes con dengue opera en módulos prefabricados en deplorable estado, con solo diez camas operativas para una población que enfrenta un brote en aumento. Diez camas para toda una región que lucha contra el dengue. La falta de infraestructura adecuada pone en jaque la capacidad de respuesta ante la inminente crisis sanitaria.
Infraestructura en ruinas es un peligro latente. Las imágenes captadas por el OCI son escalofriantes: techos agrietados, filtraciones de agua, paredes con moho, pisos con huecos y desniveles que representan un peligro inminente para pacientes y personal. El informe detalla cómo los módulos donde se atiende a los infectados carecen de ventilación adecuada en plena ola de calor, exponiendo a los enfermos a un deterioro acelerado de su estado de salud.
En las inspecciones realizadas los días 28 de febrero y 3 de marzo, los especialistas documentaron camillas inoperativas, sillas rotas, una puerta de ingreso destrozada y hasta un balón de oxígeno sin sujetador, lo que representa un riesgo mortal en caso de emergencias.
Desabastecimiento de pruebas rápidas para dengue. Como si la falta de infraestructura no fuera suficiente, el informe revela un hecho gravísimo: no hay pruebas rápidas para el diagnóstico de dengue. Sin estos insumos esenciales, los pacientes no pueden recibir una atención oportuna, aumentando el riesgo de complicaciones graves e incluso la muerte.
El colmo de la negligencia es que, según el informe, el hospital sí cuenta con presupuesto disponible en el Programa Presupuestal 0017 de Enfermedades Metaxénicas y Zoonosis, pero no ha ejecutado ni un sol para la compra de estos reactivos vitales. El dinero está, pero la gestión es un desastre absoluto.
La falta de respuesta oportuna por parte de las autoridades hospitalarias ha generado un peligroso vacío en la atención médica.
Médicos y enfermeros sin contrato. Otro hallazgo indignante es que parte del personal asistencial de UVICLIN opera sin contrato vigente. Médicos, enfermeros y técnicos están trabajando en la total informalidad, sin órdenes de servicio ni documentos que respalden su vínculo laboral con el hospital. Esto significa que, en caso de negligencias o complicaciones en los pacientes, no hay responsables identificables.
El informe señala que, pese a que este personal es imprescindible para la atención de los pacientes, el hospital no ha realizado las gestiones necesarias para formalizar sus contratos. Estamos hablando de una completa burla a los derechos laborales y, peor aún, un riesgo para la salud pública.
El OCI ha lanzado la advertencia y ha exigido al director ejecutivo del hospital, Raúl Rivera Clavo, que tome medidas urgentes e inmediatas para corregir estas graves deficiencias. La entidad tiene un plazo de cinco días hábiles para presentar un plan de acción que garantice una atención médica digna y evite el colapso total del sistema de salud en Tumbes.
Mientras tanto, la población de Tumbes vive con el temor de que la crisis del dengue se agrave y que el hospital, en vez de ser un centro de recuperación, se convierta en una trampa mortal para quienes buscan ayuda.
