TANTO QUISO SER AUTORIDAD Y NO SUPO DEMOSTRAR SU CAPACIDAD
El alcalde de Tumbes, Hildebrando Antón Navarro, culmina un decepcionante primer año de gestión que no logró superar la serie de problemas que le heredó el nefasto gobierno de Jimy Silva Mena. Pese a que el profesor anunciaba grandes cambios en su primer discurso como autoridad, durante estos 12 meses no se hizo sentir su peso como autoridad y en varias ocasiones se le notó totalmente “perdido” cuando se le pedía que detalle los proyectos que venía impulsando su gestión.
MAL INICIO. Pese a que varias obras que dejó inauguradas Jimy Silva presentaron problemas al poco tiempo, Antón nunca hizo público alguna denuncia contra dicha gestión. Los contratistas que debieron responder por estos hechos quedaron impunes.
Por citar una de las obras que debió recuperar la gestión de Antón, tenemos al proyecto millonario de seguridad ciudadana que está en el mercado modelo, el que quedó abandonado.
Otro aspecto que hay que tener en cuenta es que esta gestión edil se demoró muchísimo en designar a los funcionarios de confianza, los cuales luego fueron observados por Contraloría por no cumplir el perfil, además algunos estaban fuertemente cuestionados.
BASURA EN TODAS PARTES. Las calles de la ciudad y asentamientos humanos que ya presentaban problemas en lo que era el recojo de la basura continuaron en lo mismo. Durante este año los tumbesinos denunciaban que el camión recolector no circulaba eficientemente y que varios sectores lucían sucios por la nula presencia del personal.
Los famosos puntos de acopio se convertían en un terrible foco infeccioso en la ciudad y atraían moscas e insectos, dando una imagen nauseabunda a quienes llegaban a Tumbes.
DESORDEN Y CAOS. El comercio ambulatorio ha aumentado considerablemente dado que no se tuvo un plan de acción para ordenarlo. En las calles de la ciudad el circular es complicado por la cantidad de comerciantes que invadían las veredas, además de que los vehículos ingresaban de cualquier manera por las avenidas.
En este último mes, Antón decidió otorgarles la calle Piura y sitios aledaños a los ambulantes para que realicen sus ventas de fin de año, pese a que varias calles se encontraban cerradas y no hay donde transitar, esto generó el malestar de los negocios formales y ciudadanos.
CERO AVANCE EN TRANSPORTE Y SEGURIDAD CIUDADANA. Antón no cumplió con rehabilitar las vías destrozadas por Jimy Silva, tampoco se logró el plan regulador de rutas, menos se levantaron oportunamente las observaciones para el trámite de licencias. El transporte está desorganizado y varios transportistas siguen haciendo embarque y desembarque en zonas no autorizadas.
En lo que respecta a seguridad ciudadana no se ha visto alguna inversión importante para logística, pero si se ha denunciado reiteradamente falta de patrullaje.
CASI NADA DE LICITACIONES DE OBRA. Uno de los aspectos que más se le ha reclamado al alcalde de Tumbes, Hildebrando Antón es que no se lanzaran a licitación obras públicas. A puertas de culminar el año apenas se han lanzado tres proyectos. En reiteradas ocasiones se le preguntó al alcalde cuáles eran los proyectos que estaba elaborando, pero no supo responder.
INCAPACIDAD DE GASTO. Antón fue uno de los más se quejó del poco presupuesto que envió el gobierno central pero cuando se hicieron las transferencias, nuestro medio demostró cómo pasaba el tiempo y no lograban gastar el presupuesto destinado para la emergencia.
Ahora bien, si hablamos del presupuesto general, a puertas de que se termine el 2023 se puede observar que la Municipalidad de Tumbes tiene apenas 68.9% de ejecución presupuestal.
En resumen, Hildebrando Antón no ha tenido un buen primer año y así como van las cosas, no hay muchas esperanzas con respecto a lo veremos en el 2024.
