Las últimas lluvias se han vuelto un verdadero dolor de cabeza para los ciudadanos producto del estancamiento de las aguas en las principales calles de la ciudad; sin embargo, este problema también está afectando a las obras en ejecución.

Uno de los proyectos perjudicados fue el de semaforización que viene ejecutando la Municipalidad Provincial de Tumbes. Nuestro medio pudo observar cómo los obreros de la empresa contratista sacaban gran cantidad de agua que había ingresado a los buzones que se habían construido para colocar conexiones eléctricas que alimentan a los semáforos.

A duras penas con un balde se retiraba el agua, mientras que otra parte del personal se ponía a soldar en plena vereda y otros a parchar las fisuras y el espacio al borde las tapas de los buzones.

Como se puede apreciar en las imágenes, los cables están sumergidos en el agua y no se aprecia ninguna protección para ellos pese a que conducen energía eléctrica, lo que representaría un claro peligro para los ciudadanos y para el funcionamiento de los semáforos.

Intentamos dialogar con parte del personal obrero, quienes señalaron que estaban sacando el agua empozada y parchando algunas fisuras, además de levantar algunas observaciones.

“Si hay un supervisor pero ahorita no está, estamos en ese momento levantando las observaciones que nos han hecho. Es cierto que se nos ha metido el agua pero eso es de esperarse por la lluvia, es algo de toda la vida. Levanta cualquier caja de Telefónica y vas a ver como se llenan de agua. Es cierto que hay un riesgo porque aquí hay conexiones eléctricas y por eso estamos soldando una manga térmica”, indicaron. 

El personal que labora para la empresa contratista no contaba con todos los implementos de seguridad, tampoco respetaba el uso obligatorio de la mascarilla poniéndose en riesgo de contagio de COVID-19. Además, vimos como un obrero ingresó al buzón lleno de agua estancada pese a que allí había conexiones eléctricas.

La situación se repetía en casi todos los puntos donde se han colocado los semáforos, principalmente en la avenida Tumbes y Mariscal Castilla. Varias tapas ni siquiera calzan con los buzones adecuadamente y hasta han tenido que colocar cartón a los filos para tratar que no ingrese el agua de lluvia.

A simple vista el aspecto de los trabajos hace dudar de la capacidad técnica de la empresa, por lo que es importante que la Contraloría intervenga para determinar la calidad de la obra; asimismo, SUNAFIL debería de dejar “de dormir en sus laureles” y sancionar a la empresa por no respetar las medidas de seguridad obligatorias de sus obreros.

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