Empresa Boyer la dejó abandonada y gobierno central se hace oídos sordos sin asumir responsabilidad
En un acto de protesta inusual, docentes de un colegio inicial en Tumbes, acompañados por vecinos de la Avenida El Ejército, entonaron la canción «El Gato Ron Ron» para exigir al Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento que retome y culmine la obra de saneamiento en su comunidad. La canción, popularizada recientemente por la presidenta Dina Boluarte en una reunión que se hizo viral en redes sociales, se convirtió en el himno de una manifestación que busca respuestas frente a la paralización de los trabajos que afectan gravemente a la población.
La obra, que lleva más de un mes detenida, ha generado múltiples problemas para los residentes, especialmente para los niños del colegio inicial cercano, quienes han sufrido caídas debido al mal estado de las veredas y la acumulación de aguas servidas que ha provocado un aumento de moscas y enfermedades diarreicas. La situación se ha agravado con la acumulación de basura en la pista demolida, lo que ha hecho que las condiciones de salubridad sean alarmantes.
El Consorcio Edifica Perú, encargado de la obra, confirmó a través de un comunicado que la paralización se debe a «eventos no atribuibles al contratista», mencionando la falta de supervisión como una de las causas. Sin embargo, no se dieron detalles sobre cuáles fueron esos eventos, lo que ha generado incertidumbre y malestar entre los vecinos.
Además de los problemas de salud, la comunidad también ha denunciado el peligro inminente que representan dos postes de alumbrado público que están a punto de colapsar debido al movimiento de tierra y la rotura de la vereda. Esta situación ha sido comunicada al director ejecutivo del Programa de Mejoramiento Integral de Barrios, Manuel Alejandro Farfán Barreto, aunque los vecinos lamentan que no se haya tomado acción inmediata.
La avenida El Ejército se ha convertido en un lugar peligroso, con zanjas abiertas, veredas rotas, cañerías expuestas y negocios que sufren pérdidas económicas por la disminución del tránsito. Ante la falta de respuesta del Ministerio, la comunidad teme que, en caso de una emergencia, la situación empeore debido a la imposibilidad de acceso para ambulancias o unidades de bomberos.
Los moradores y docentes esperan que su protesta no solo sea escuchada, sino que también se tomen las medidas necesarias para reanudar y finalizar la obra, devolviendo la tranquilidad y seguridad a una comunidad que hoy se siente abandonada por las autoridades.
