Contraloría advierte riesgo en calidad de ejecución
El Órgano de Control Institucional (OCI) de la Universidad Nacional de Tumbes alertó, a través del Informe de Hito de Control N°009-2025-OCI/3550-SCC, sobre serias irregularidades en la ejecución de la obra de mejoramiento del servicio de formación de pregrado en la Escuela Profesional de Nutrición y Dietética de la Facultad de Ciencias de la Salud.
Esta intervención de control simultáneo, realizada entre el 26 de marzo y el 7 de abril de 2025, identificó una situación adversa crítica: la ausencia del personal profesional clave, específicamente el residente de obra, cuya presencia es obligatoria y permanente según las estipulaciones del contrato.
Una obra marcada por problemas de supervisión. La ejecución de esta obra, adjudicada al Consorcio Nutrición por un monto de S/ 3 036 538,64 y con un plazo contractual de 210 días calendario, fue objeto de observaciones desde su etapa inicial, debido a múltiples nulidades de proceso durante la selección del contratista. Finalmente, el contrato fue firmado el 1 de octubre de 2024, y el inicio de los trabajos fue el 10 de octubre del mismo año.
Sin embargo, durante las inspecciones realizadas por la Contraloría en marzo y abril de 2025, se detectó la inexistencia del residente de obra en el lugar de ejecución, situación que contraviene lo dispuesto en el Reglamento de la Ley de Contrataciones del Estado. Según el contrato, el residente debía estar presente de forma permanente y continua a lo largo de los siete meses de ejecución, desempeñando funciones técnicas y administrativas esenciales para la calidad del proyecto.
Inicialmente, el arquitecto Jaime Javier Garrido López fue presentado como residente de obra. No obstante, en marzo de 2025, el contratista solicitó su reemplazo por el arquitecto Carlos Manuel Garrido López, formalizando el cambio mediante los canales correspondientes. A pesar de ello, en las dos visitas de control —el 26 de marzo y el 4 de abril—, ninguno de los dos residentes se encontraba en la obra.
Durante la primera visita, la comisión verificó la ausencia de personal técnico en campo. Al comunicarse con el jefe de la Unidad Ejecutora de Inversiones, este confirmó que la obra seguía en ejecución, pero no pudo justificar la ausencia del residente. Solo tras el aviso de la visita, personal de apoyo y la supervisora de obra se acercaron a la obra, pero el nuevo residente nunca apareció.
De acuerdo a los registros digitales del cuaderno de obra, las justificaciones de actividades del residente fueron ingresadas posteriormente a la visita de la comisión, evidenciando inconsistencias en el control y supervisión del proyecto.
En la segunda visita, el 4 de abril, nuevamente no se encontró al residente de obra. El personal presente manifestó que se encontraba realizando coordinaciones externas, sin que esto quedara debidamente registrado en el cuaderno de obra digital, tal como lo exige la normativa.
La Contraloría señaló que esta situación adversa genera varios riesgos. Pérdida de calidad en la ejecución de la obra, ya que la ausencia del residente impide el control técnico permanente.
Pago por servicios no prestados, al abonarse honorarios por un profesional que no cumple físicamente sus funciones.
Falta de aplicación de penalidades contractuales, lo que podría derivaren un perjuicio económico para la Universidad Nacional de Tumbes.
Retrasos en la culminación de los trabajos, afectando directamente la disponibilidad oportuna de la infraestructura educativa.
Estas observaciones se fundamentan en los artículos 161, 179, 187 y 190 del Reglamento de la Ley de Contrataciones del Estado, que establecen las obligaciones de los contratistas en cuanto a personal clave, penalidades, y ejecución de obras públicas.
La Contraloría recomendó comunicar de manera inmediata el informe al titular de la Universidad Nacional de Tumbes, el rector Enrique Edison Benites Juárez, exigiendo que en un plazo no mayor de cinco días hábiles, se informe sobre las acciones preventivas o correctivas adoptadas.
