Según el último Informe global sobre crisis alimentarias 2023 (GRFC) elaborado por el Banco Mundial, la inseguridad alimentaria en el mundo ha aumentado significativamente durante el año pasado, afectando a cerca de 258 millones de personas en 58 países. Esta cifra representa un incremento del 38% en comparación con el año anterior, donde aproximadamente 192 millones de personas se encontraban en situación de inseguridad alimentaria.

En el contexto de Latinoamérica y el Caribe, el informe destaca que la crisis alimentaria ha impactado a 7.8 millones de personas en 8 países, según los datos obtenidos por el organismo multilateral. Haití es el país más perjudicado, con el 48% de su población sufriendo de inseguridad alimentaria, seguido por Honduras y Guatemala, con el 26% y el 28% de sus habitantes, respectivamente, en la misma situación.

Si bien el informe no proporciona datos específicos sobre la cantidad de personas afectadas en Perú debido a que los datos no cumplían con los requisitos GRFC, el Banco Mundial emitió otra actualización sobre la seguridad alimentaria que indica la influencia del fenómeno El Niño Costero y el ciclón Yaku en el país. Estos fenómenos climáticos han provocado fuertes lluvias, inundaciones y han dejado a aproximadamente 517,000 personas en necesidad de asistencia, según la Red Humanitaria Nacional.

El Banco Mundial enfatiza la importancia de abordar la seguridad alimentaria como una necesidad urgente en Perú, especialmente en zonas rurales y periferias urbanas. Las lluvias e inundaciones han causado graves daños a las familias campesinas, con más de 38,000 hectáreas de cultivos dañados y 22,000 hectáreas perdidas. Esto ha llevado a un deterioro en los medios de subsistencia y ha generado una angustiante situación alimentaria para estas personas.

Además, se destaca que incluso antes de la emergencia climática, el 55% de la población en los departamentos de Lambayeque, Piura y Tumbes ya vivía en una situación de inseguridad alimentaria moderada a severa. Laureano del Castillo, director ejecutivo del Centro Peruano de Estudios Sociales (Cepes), comenta que este alto número de personas en situación de inseguridad alimentaria en estas regiones del norte del país se debe a las carencias en servicios y deficiencias nutricionales, a pesar del dinamismo económico presente en la zona.

Ante esta preocupante situación, es necesario que se implementen medidas y políticas eficaces para abordar la inseguridad alimentaria en Tumbes y otras regiones afectadas. La cooperación entre entidades gubernamentales, organismos internacionales y la sociedad civil se vuelve crucial para brindar apoyo y garantizar el acceso a alimentos adecuados y suficientes para todos los habitantes.

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