Ya juramentados, los tres alcaldes provinciales de nuestra región tienen una dura tarea por delante. Los problemas no solo son los mismos de siempre, sino que se han agudizado producto del mal trabajo de sus antecesores.
El futuro de Tumbes dependerá de qué tan capaces serán de comandar a sus equipos técnicos en la búsqueda de soluciones, donde la capacidad de gestión será lo que haga la diferencia.
AGUA Y DESAGÜE. Los servicios básicos son siempre lo primordial. Hay muchas familias de distintos puntos de la región que por más de decenas de años siguen sin contar con conexiones de agua potable y alcantarillado.
En algunos casos, en las municipalidades quedan perfiles o expedientes realizados. Otros están para buscar financiamiento y unos cuantos para poder lanzarse a ejecución.
Sin embargo, uno de los factores que muchas veces no se toma en cuenta es la capacidad de la planta El Milagro, la que pese al haber aumentado sigue siendo insuficiente.
La misión para los provinciales deberá ir encaminada en la ampliación de esta planta de tratamiento de agua potable. Para este logro siempre se ha deslizado la necesidad de que se ofrezca el cuartel Pontoneros pero nunca se cristalizó nada.
En el caso de Contralmirante Villar, la necesidad de que capten el agua directamente del Río Tumbes hacia la planta Los Cedros es urgente. Hasta la fecha se sigue recepcionando desde un canal de regadío que proviene de la Margen Izquierda.
La construcción de Plantas de Tratamiento para Aguas Residuales (PTAR), es algo de gran necesidad para las tres provincias. Paralelo a ello, obras que mejoren los sistemas de alcantarillado pensando en los niveles de crecimiento poblacional.
LIMPIEZA PÚBLICA. Uno de los problemas que también requieren de una atención minuciosa es el problema de la limpieza pública. La falta de logística en las tres comunas provinciales dificulta el trabajo, por ello se necesita la adquisición de más vehículos compactadores.
Un plan de horarios para el recojo, difusión oportuna de las rutas sin dejar de lado a ningún sector, son cuestiones básicas. Todo esto debería ir acompañado de una campaña de sensibilización a la población para mantener limpios los espacios, estableciendo sanciones según corresponda por infracción.
SEGURIDAD CIUDADANA. La delincuencia sigue ganando terreno y los grupos de serenazgo no han contado con apoyo suficiente para poder ser un eje de apoyo más contundente para la policía.
Hay poco personal de serenazgo, por ello se deben hacer las modificaciones presupuestales para mayor contratación de personal, además se debe ser más riguroso al momento de seleccionar al personal para que tenga el nivel requerido y vocación.
Los trabajados con los dirigentes, rondas campesinas y juntas vecinales no deberían ser solo para las fotos del momento, sino que deben establecerse funciones concretas y medirlas por resultados. El trabajo con las centrales de monitoreo es imprescindible.
En el caso de Tumbes, el proyecto de seguridad ciudadana ejecutado en el mercado nunca se entregó. En Zarumilla, prácticamente nada se implementó y en Contralmirante aún existe la necesidad de una central de videovigilancia que garantice la seguridad.
Será tarea de los tres provinciales y sus equipos técnicos plantear la estrategia y gestionar recursos económicos para la compra de los equipos que necesiten.
RECUPERAR LA CONFIANZA. La población sigue sin confiar en sus autoridades. Pese a que las gestiones recién inician, no se siente una gran ilusión dado a que el descontento dejado por las gestiones salientes llenó de conformismo a la gente.
Muchos dicen que tienen la esperanza de que las actuales autoridades “no nos roben tanto como las que se fueron”. Esta frase desafortunada saca a relucir que la ciudadanía acepta que la corrupción siempre es un mal que acecha y que difícilmente se extirpa por completo, por lo que al menos quieren que se les brinde soluciones a los problemas más álgidos que tienen.
Quedará en las nuevas gestiones ediles el recuperar la confianza de la población, hacer frente a la mala imagen que tienen los políticos en general por todos los escándalos que se han protagonizado años anteriores y que nos llenaron de vergüenza.
