Ya se cumplieron los 100 primeros días de gestión de las actuales autoridades. Lamentablemente, lejos de darle esperanza a la población, han incrementado más la desconfianza en los políticos.

Analizando al gobierno regional de Tumbes, vemos que la capacidad que pregonó Segismundo Cruces durante todas sus campañas políticas, era pura fanfarronería. No se ha sentido que su conocimiento técnico, político, haga la diferencia al momento de comandar la región.

Desde que el popular Chicho Cruces asumió el cargo recibió duras críticas por las designaciones de funcionarios, identificando que varios de ellos no cumplen con el perfil. Para evitar sanciones, el gobernador realizó algunos cambios, pero luego terminó olvidándose, dejando a gente cuestionada y que no cumple el perfil en puestos claves.

Con respecto a la capacidad de gestión, no se ha apreciado que se lograra gestionar algún proyecto de inversión pública nuevo, solamente ha iniciado la ejecución de obras que le dejó la gestión de José Alemán Infante. Pese a que algunos de estos proyectos no debieron iniciarse por el período lluvioso, al presente gobierno regional no le importó dejando en peligro a muchos ciudadanos con vías destruidas, inundaciones e infraestructuras al borde del colapso.

Chicho Cruces ha tenido en 100 días, tres directores regionales de salud, quienes no han dado la talla. La inversión en mejorar la infraestructura y logística médica sigue estando pendiente, mientras que las enfermedades se desbordan, tal es el caso del masivo contagio por rotavirus.

En el sector educación no se ha garantizado un adecuado regreso a clases, ya que hay colegios que carecen de agua, desagüe, internet, y tienen una infraestructura que pone en peligro a los profesores y alumnos.

Las obras que comprenden las calles Mayor Novoa y Jorge Herrera han causado un enorme malestar y repudio por parte de los vecinos. La obra del Malecón de Zorritos fue inaugurada pese a sus innumerables observaciones y las últimas lluvias demostraron su vulnerabilidad por carecer de un adecuado drenaje pluvial.

Por otro lado, más de 70 trabajadores resultaron impagos por más de dos meses ya que no se programó el presupuesto para remunerar sus labores realizadas en el Malecón de Zorritos.

En esta emergencia por lluvias, Chicho Cruces apenas gastó el 4% de su presupuesto destinado para la Reducción de vulnerabilidad y atención de emergencias por desastres. Actualmente, intenta convencer al resto de autoridades de sumarse a un paro regional para exigir dinero del gobierno central, cuando fue él mismo quien estuvo frente a la presidenta Dina Boluarte y al Premier y no los confrontó, solo se dedicó a ser su vasallo.

Los 100 primeros días de Hildebrando Antón también no son para alegrarse. Al igual que Chicho Cruces, postuló muchas veces para lograr ser autoridad, pero al conseguirlo terminó siendo una gran decepción.

Antón se demoró demasiado al designar funcionarios por falta de cuadros técnicos que cumplieran con el perfil. Lo grave no es eso, sino que el exgerente municipal renunciara aduciendo que terceras personas o “asesores en la sombra” se inmiscuían en asuntos del gobierno municipal pese a no tener vínculo con la institución.

Jimy Silva le heredó una ciudad en el caos y con obras cuestionadas pero hasta la fecha no hemos visto ni una sola acción legal por parte del alcalde contra su antecesor, menos medidas de solución. Un claro ejemplo es la obra de la avenida Tumbes que sigue dejando intransitable la vía, por la tardía reacción del gobierno municipal.

Obras como la de seguridad ciudadana en el mercado de Tumbes están en pésimas condiciones, pero el alcalde de Tumbes sigue sin reaccionar. Tampoco se ha visto alguna gestión para un nuevo proyecto de inversión público, solo puso la primera piedra de obras dejadas por la anterior gestión.

Durante esta emergencia no se le observó liderar adecuadamente, habían algunas apariciones que su equipo de imagen aprovechaba para sacarle fotografías llenando sacos con tierra o embarrándose, como si de ser un figureti se tratase la labor de autoridad. En lugar de hacer show, se hubiera preocupado en el gasto del rubro 0068 Reducción de vulnerabilidad y atención de emergencias por desastres, donde tiene 0% de ejecución, es decir no ha gastado ni un sol de los más de un millón de soles que tiene destinados para socorrer a los damnificados.

Con respecto a la falta de agua, en su gestión se llevó al gerente de Agua Tumbes ante el consejo municipal, pero todo terminó en un saludo a la bandera. No se ha visto un reclamo enérgico a una entidad que corta el agua cuando se le antoja y no tiene ni el más mínimo respeto por los usuarios.

Sobre la seguridad ciudadana y limpieza pública, no se ha visto ninguna inversión logística importante para ellos. Lo que sí se ha evidenciado es que, desde el inicio de su labor como alcalde, se han hecho varios eventos en la Plaza Mayor, donde se ha gastado en sonido, comida, bebida, animación, artistas, etc. Estos servicios han sido cuestionados y aún necesitan ser fiscalizados.

En resumen, tanto el gobernador como el alcalde de Tumbes están desaprobados y la población lo dice abiertamente en las calles. La gente se siente decepcionada y señala que espero algo más de estos representantes, quienes se “hacen los locos” sobre como varios allegados estarían cambiando su vida con buenos beneficios. Más temprano que tarde, se sabrá quienes de su entorno están “haciéndola linda” mientras que nuestra región se perjudica diariamente por la incapacidad de nuestros gobernantes.

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