Fue uno de los 15 gobernadores que le dieron su respaldo ante aviso de protestas durante APEC

En un acto que ha levantado críticas entre los tumbesinos, el gobernador regional Segismundo Cruces parece haber dejado de lado la dignidad de su cargo para sumarse a un pronunciamiento que clama por “un clima de paz para el desarrollo y la competitividad”. Pero, ¿a qué precio? Este documento, impulsado por el gobierno central y la presidenta Dina Boluarte, cuenta con la firma de solo 15 de los 25 gobernadores regionales, dejando en claro que no todos estuvieron dispuestos a complacer las demandas del Ejecutivo. 

La firma de Cruces es un movimiento que muchos interpretan como una clara sumisión a un gobierno que no ha hecho más que tropezar una y otra vez en su gestión. En medio de la crisis de seguridad que atraviesa el país, y con un evento tan importante como el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en puerta, el documento llama a la “paz” y a evitar protestas, como si ignorara los justos reclamos de la ciudadanía cansada de promesas incumplidas.

La presidenta Boluarte parece no encontrar otra salida que reunir a políticos y autoridades para defender su desgastada imagen internacional, mientras sigue fallando en atender las necesidades de los peruanos. Y ahí está Cruces, uniéndose a este coro, “poniéndose de rodillas” para obtener apoyo, mientras el pueblo de Tumbes sigue esperando acciones efectivas para enfrentar la inseguridad y la crisis en su región.

En este controversial acuerdo, se insta a la “paz social” y se pide a la sociedad civil evitar protestas en fechas clave del APEC, casi rogando por un cese temporal de la crítica, todo para salvar las apariencias frente al mundo. ¿Es este el tipo de liderazgo que merece Tumbes? ¿Una autoridad que parece más preocupada por quedar bien ante Lima que por defender los intereses de su propio pueblo?

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