Por: Jenner Sernaqué

La amarga experiencia que en estos momentos se vive en la ciudad de Lima, tras el derrame de más de 6,000 barriles de crudo de petróleo en el mar de Ventanilla, también la vivimos en nuestra región fronteriza de Tumbes.

Un día como hoy 30 de enero del 2008, hace 14 años, cuando los relojes marcaban las 08:55 de la mañana, el Buque Armada Peruana – BAP “Supe” con 12 tripulantes a bordo se aprestaba a abandonar la plataforma Z-1 (Lomo de corvina), cargado de crudo de petróleo, cuando de pronto un fuerte estallido originó la tragedia más grande en el mar de Tumbes.

El inmenso hongo de humo y las intensas llamas que se podían divisar desde tierra generó angustia e incertidumbre, pues todos temían que la plataforma que administraba la empresa petrolera BPZ Energy, había explotado.

Aquella vez rápidamente llegamos hasta el muelle de Acapulco, lugar que utilizaban los trabajadores de BPZ para su embarque a dicha plataforma, encontrando varias ambulancias y embarcaciones con motor fuera de borda que traían a los heridos. La gran mayoría con quemaduras graves, fueron evacuados hasta el Hospital JAMO y EsSalud.

Rumbo al lugar del siniestro

Sorteando la vigilancia de los agentes de la Marina de Guerra y a bordo de una embarcación artesanal, con el entonces alcalde de Contralmirante Villar – Zorritos, Tito de Lama Plaza y el Presidente del Sindicato de Pescadores de Zorritos, Reymundo Fiestas, tratamos de llegar al lugar de la explosión.

A casi cuatro millas de navegación, se podía observar una enorme mancha negra que ponía en evidencia que el crudo de petróleo ganaba espacio en nuestro litoral. Tanto el ex alcalde como el dirigente pesquero, metieron sus manos al mar y el resultado fue un color negro con fuerte olor a petróleo.

Faltaba poco para llegar hasta donde el hongo de humo y las llamas aún seguían sobre las aguas del mar de Tumbes, pero un bote zodiac con agentes de la Marina de Guerra, nos obligaron a retroceder, precisando que el BAP “Supe”, podía explotar. Siendo las cerca de las 11 de la mañana de aquel 30 de enero del 2008, el buque terminó hundiéndose con más de 1,300 barriles de crudo de petróleo.

Los heridos

Regresando a tierra y con las primeras imágenes de esta inolvidable tragedia, nos reportaron que los heridos fueron identificados como: José Luís Ibáñez Valencia (26), presentaba quemadura de segundo y tercer grado; Masienso Carlos Alberto (27), quemadura de segundo  y tercer grado, Mac Arturo Delgado Del Carpio (47), diagnóstico poli contuso y quemadura de segundo grado en el brazo derecho; José Gueteflauz Abanto (32), poli contuso, síndrome ansioso y Jhony Garro Anchi Vilca (30), poli contuso.

En EsSalud fueron atendidos: Fernando Paoliyo Tapia (35% de quemadura), Antonio Pasos Montoya (gran quemado), Manuel Cruz Serna 40% de quemadura, Fernando Yataco Félix (gran quemado), Santos Lejano garrido (35% quemado, Israel Vargas Cárdenas (trauma acústico). Se sabe que algunos fallecieron y otros quedaron con graves secuelas producto de las quemaduras. 

A 14 años de este lamentable hecho que puso en zozobra al pueblo de Tumbes, llegamos a la conclusión que la explotación de petróleo en alta mar, siempre corre sus riesgos, por suerte en nuestra región, los más de 1,300 barriles de crudo no tuvieron efectos negativos en el ecosistema marino, al implementarse rápidamente el plan de contingencia. No se sabe si la empresa BPZ Energy, fue multada por lo sucedido.

Esperamos que el Estado peruano sea más exigente con las empresas dedicadas al rubro de exploración y explotación de petróleo, siendo el Ministerio de Energía y Minas, al igual que el Ministerio del Ambiente, quienes constantemente deben realizar supervisiones a las diferentes plataformas y refinerías permitiendo conocer in situ de qué manera operan y en un futuro evitar desastres ecológicos como el ocurrido el pasado 15 de enero del 2022 por la empresa REPSOL.

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