¿Quién protege la frontera?

La fragilidad de los controles fronterizos en Tumbes quedó nuevamente al descubierto. Un bus procedente de Tumbes fue intervenido en la madrugada del sábado 5 de abril en Trujillo, cuando transportaba ilegalmente a 60 ciudadanos extranjeros —en su mayoría venezolanos y chilenos— con rumbo a Lima, en una aparente red de tráfico de migrantes que atraviesa impunemente el territorio nacional.

La intervención fue realizada por el Departamento de Trata de Personas de la Policía Nacional del Perú (PNP), que detuvo el bus de la empresa El Sol, con placa CKQ-661. A bordo, se encontraron decenas de extranjeros que, según las investigaciones preliminares, habrían ingresado al país de forma ilegal por la frontera con Ecuador, sin pasar por los controles migratorios correspondientes.

Lo más alarmante es que todos lograron evadir los filtros de seguridad en Tumbes, atravesando un corredor nacional de más de mil kilómetros sin ser detectados por las autoridades migratorias ni policiales. En las calles, ya se habla de “la bolsita pal General”, una frase que resume el rumor constante de pagos ilícitos a mandos policiales para mirar hacia otro lado.

La intervención policial también resultó en la detención de dos ciudadanos peruanos que habrían facilitado el viaje, colaborando con esta red de traslado ilegal de migrantes. Las autoridades ahora investigan si se trata de un caso aislado o si están ante una organización delictiva con tentáculos en diversas regiones del país.

Mientras tanto, el Estado vuelve a quedar en deuda con la ciudadanía. La frontera norte, lejos de ser un cerrojo firme contra el ingreso irregular, parece funcionar como una puerta giratoria, por donde transitan libremente mafias, traficantes y migrantes sin control. Una situación que no solo compromete la seguridad nacional, sino también la confianza ciudadana en sus instituciones.

La falta de resultados concretos en los operativos migratorios y la aparente pasividad de las autoridades de Tumbes deben ser motivo de urgente revisión. Porque si 60 personas pueden cruzar el país sin ser detectadas, ¿cuántas más lo están haciendo ahora mismo?

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