Sony se ha embarcado en una nueva aventura con su gama LinkBuds. Hace algunos meses la empresa nipona nos sorprendió con los Sony LinkBuds, unos peculiares auriculares TWS con un driver en forma de donut pensados para escuchar música sin despistarnos de nuestro alrededor y ahora vuelve a la carga con los LinkBuds S, unos TWS pensados para el día a día.

Como tales, los Sony LinkBuds S son unos auriculares pequeños, ligeros (muy ligeros) y que ofrecen cancelación de ruido activa y sonido en alta definición gracias al códec LDAC. No tienen mala pinta, pero en el camino para desarrollarlos se han hecho ciertos sacrificios que no podemos perder de vista. La pregunta, por lo tanto, es ¿qué tal se comportan? Salgamos de dudas.

Ficha técnica de los Sony LinkBuds S

SONY LINKBUDS S
PESOAuriculares: 4,8 gramosEstuche: 42,8 × 60 × 27,6 mm – 35 gramos
UNIDAD DE DIAFRAGMA5 mm
SONIDO20 Hz – 20.000 Hz (muestreo de 44,1 kHz)20 Hz – 40.000 Hz (muestreo LDAC de 96 kHz, 990 kbps)Soporte LDAC
DSEE Extreme
CONEXIÓNBluetooth 5.2AAC, SBC, LDAC
COMPATIBILIDADiOS, Android
BATERÍAAuriculares: 51 mAhEstuche: 450 mAh
AUTONOMÍAAuriculares: hasta 6 horas con ANCEstuche: hasta 14 horas con ANC
CARGA DEL ESTUCHEUSB tipo C
EXTRASCancelación de ruido activa
Speak to chatAlexa, Google Assistant
Detección de posición
Carga rápida
Resistencia IPX4
Control gestual
Google Fast Pair
Sonido adaptivo

Diseño: de lo más cómodo que he probado

Comenzamos, como en todos los análisis, hablando del diseño. Los primeros Sony LinkBuds nos sorprendieron con su driver en forma de donut y su peculiar sistema de detección de gestos, pero los LinkBuds S vuelven a la senda de lo familiar y nos ofrecen unos auriculares que, salvo por su escaso peso y materiales, no son muy diferentes de otros tantos auriculares de botón ya disponibles en el mercado.

Por un lado, los auriculares están hechos de plástico reciclado a partir de piezas de automóviles (según Sony) y tienen un tacto rugoso sorprendentemente agradable. Están disponibles en color beige, blanco y negro, siendo estos últimos los que nosotros hemos tenido ocasión de analizar. Los auriculares son pequeños, disimulados y ligeros, muy ligeros.

Cada auricular pesa 4,8 gramos, que no está nada mal, mientras que la caja pesa 35 gramos. Cuando los usamos apenas se notan que los llevamos puestos, y eso es de agradecer en las sesiones más largas. Se fijan a nuestro canal auditivo mediante unas gomillas de silicona y, como siempre decimos, conviene probar todas las que vienen en la caja para elegir las que mejor nos sienten. Eso evitará que se caigan y mejorará la cancelación pasiva de ruido.

Repartidos por el cuerpo del auricular tenemos la superficie táctil (para los gestos, de los que hablaremos más adelante), los micrófonos encargados de la cancelación de ruido activa y de recoger nuestra voz y el sensor de posición para la pausa automática. La malla que se puede ver sirve para proteger los micrófonos externos del ruido típico del viento. Son, en pocas palabras, unos auriculares sencillotes y bien trabajados.

La clave, no obstante, no está en diseño, el acabado, etc., sino en su comodidad. Hablo a título personal: he probado infinidad de auriculares y por mis orejas han pasado todo tipo de dispositivos. Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que son de los auriculares más cómodos que he tenido ocasión de analizar hasta la fecha. No solo es que sean ligeros y pequeños, sino que apenas notamos que los llevamos puestos. Los he podido llevar durante horas y no he tenido el más mínimo problema. Si buscáis unos auriculares cómodos, he aquí el rival a batir.

Si echamos un vistazo al estuche, veremos que es una caja pequeña, del mismo plástico rugoso agradable que los auriculares y sin grandes alardes de diseño. Es un estuche minimalista, pequeño, ligero y que cumple su cometido. Delante tenemos un LED para indicar el estado de carga y detrás el puerto de carga y el botón de reseteo, y eso es todo para lo bueno y para lo malo.

Para lo bueno, es un estuche ligero, que no abulta en el bolsillo y que no es incómodo de llevar. Para lo malo, estamos hablando de unos auriculares de 200 euros que no tienen carga inalámbrica. Entiendo la idea de Sony (compactar lo máximo posible), pero en este rango de precios hay características casi exigibles y la carga inalámbrica es una de ellas por una cuestión de versatilidad y comodidad.

Por lo demás, el conjunto se siente realmente bien. Cuando probé los 1000XM4 destaqué que eran grandes y que no sentaban bien en todas las orejas. Con los LinkBuds S, puedo decir todo lo contrario. Son pequeños, son ligeros y son cómodos. Son, en pocas palabras, una gozada.

Experiencia: opciones a patadas

Pasamos así a hablar de la experiencia, un apartado en el que nos centramos en las funciones adicionales que los auriculares ponen a nuestra disposición. Pero antes de nada, compatibilidad. Los Sony LinkBuds S son compatibles con iOS y Android, así como con cualquier dispositivo Bluetooth.

Los auriculares usan Bluetooth 5.2 y son compatibles con Google Fast Pair y Windows Swift Pair. En el caso de Android son, además, compatibles con conectividad multipunto.  Para enlazar el dispositivo al móvil usaremos la app Headphones Connect, disponible en Google Play y App Store.

¿Qué nos ofrece la app? Lo cierto que un buen puñado de opciones. En la pestaña “Estado” tendremos el control de sonido adaptativo y un reproductor para controlar la música desde la propia aplicación, así como el estado de carga de los auriculares y el estuche (minipunto para Sony por mostrar este último dato).

En “Sonido” tenemos el control de sonido ambiente con sus tres opciones y niveles, la función “Hablar para chat” (que pausa la música en cuanto hablamos, algo muy útil pero a la vez horrible si escucháis música y os ponéis a tararear, porque para la música), un ecualizador (bien, Sony, por implementarlo), la configuración de 360 Reality Audio y, en último lugar, el tipo de conexión Bluetooth (calidad o estabilidad, recomendable el primero) y DSEE Extreme.

En tercer lugar tenemos “Sistema”, donde podemos activar el asistente de voz, cambiar los gestos táctiles, Quick Access (ahora volvemos a esto) y más ajustes de gestión, como el apagado automático. En último lugar tenemos “Servicios”, donde podemos activar Spotify Tap y Endel Quick Access. Vayamos por partes.

Por un lado, los gestos que podemos hacer con los auriculares son los siguientes. Podemos poner uno de los tres ajustes en cada auricular, pero la app no nos permite cambiar los gestos a nuestro antojo. Digamos que vienen en packs predeterminados. Ahora bien, los auriculares detectan bien los gestos y no se aprecia latencia de ningún tipo.

UN TOQUEDOS TOQUESTRES TOQUESPULSACIÓN
CONTROL DE SONIDO AMBIENTE / QUICK ACCESSSupresión de sonido / sonido ambienteReproducir / pausarCambiar la lista de reproducción de SpotifyAsistente de voz
CONTROL DE REPRODUCCIÓNReproducir / pausarCanción siguienteCanción anteriorAsistente de voz
CONTROL DE VOLUMENAumentar volumenBaja volumen

Quick Access, por su parte, permite controlar servicios de terceros desde los auriculares. Por ejemplo, con Spotify Tap podemos iniciar Spotify y reproducir música dándole dos toques a los auriculares. ¿Funciona? Sí. ¿Es algo que usemos en el día a día? Lo cierto es que no. Te ahorra el paso de tener que abrir la app y darle al play, pero poco más.

En lo referente a los asistentes de voz, los auriculares tienen Google Assistant y Alexa integrados, por lo que, una vez configurados, podemos dar órdenes con manos libres. En el caso de iOS, podemos acceder a Alexa, pero si queremos usar Siri tendremos que usar el gesto correspondiente para invocarla.

En último lugar, y en lo que a la latencia se refiere, no hemos experimentando ningún problema ni a la hora de jugar ni a la hora de ver vídeos, películas o cualquier tipo de contenido. Siempre la hay, eso es evidente e intrínseco a las conexiones inalámbricas, pero no es perceptible.

Calidad de sonido: una buena, aunque no excelente, sorpresa

Vayamos al meollo del asunto: al sonido. ¿Cómo se escuchan? Resumen: bien, muy bien, pero no como era de esperar en unos auriculares de 200 euros. Ahora matizaremos esto. Antes, sin embargo, cabe destacar que los Sony LinkBuds S tienen un driver de cinco milímetros y el procesador V1, que es el mismo de los 1000XM4. El problema es que un driver tan pequeño tiene ciertas implicaciones a la hora de representar los extremos del espectro de frecuencias.

Si vamos a escuchar podcasts, vídeos y demás contenido menos “cuidado”, vamos a tener exactamente cero unidades de problemas. El sonido será bueno y nos dejará satisfechos. Si escuchamos música, la cosa cambiará, sobre todo si somos un poquito sibaritas y buscamos la mejor experiencia sonora.

Con esto no quiero decir que se escuchen mal, en absoluto. Los Sony LinkBuds S se escuchan muy bien, brillando particularmente en las frecuencias medias, pero el driver de cinco milímetros sufre un poco en las frecuencias más graves y más agudas. Les falta esa pegada que puede buscarse en géneros más urbanos.

Se aprecia realmente bien en ‘youth’, de Cleopatrick, que tiene unos graves y agudos bastante pronunciados. Mientras que las frecuencias medias y la voz se escuchan perfectamente, los graves y agudos más exagerados se notan un pelín saturados. ¿Va un usuario medio a disfrutar de estos auriculares? Sin duda. ¿Es probable que alguien con los oídos entrenados le encuentre ciertas carencias? También.

En cuanto a las tecnologías de sonido, los auriculares con compatibles con DSEE Extreme (reconstrucción del contenido comprimido) y LDAC, una tecnología de Sony con 990 kbps de velocidad de transferencia. Si tienes un móvil Android y contenido musical en alta definición, genial, podrás aprovecharlo. Si tienes un iPhone, desgraciadamente te tocará conformarte con AAC y SBC, ergo no podrás aprovechar las bondades que ofrecen, por ejemplo, Apple Music. Si usas Spotify, que lo máximo que despacha es 320 kbps, irás más que sobrado.

En resumidas cuentas, podemos concluir que el sonido de los LinkBuds S es muy bueno, sobre todo si tenemos en cuenta su tamaño. No es perfecto y, sobre todo con el volumen alto, vamos a notar que el driver de cinco milímetros llega hasta donde llega, es factible decir que nos hemos quedado con un buen sabor de boca y que Sony ha hecho un trabajo notable.

Finalmente, hablemos de las llamadas. Nuestro interlocutor se escucha alto y claro, con una voz nítida y sin apenas distorsiones. Nuestro locutor, sin embargo, sí podrá apreciar una pequeña distorsión. No es nada grave y se puede hacer una llamada sin problema de ningún tipo. ¿Es la mejor experiencia de llamadas? No, pero se queda en la parte alta de la tabla.

Cancelación de ruido: muy buen trabajo

Y si la calidad de sonido nos ha gustado bastante, la cancelación de ruido también ha conseguido sorprendernos. Decíamos antes que los auriculares son pequeños y ligeros, y es precisamente por ello por lo que nos sorprende que sean capaces de anular el ruido de esta manera.

No podemos esperar el rendimiento que tienen sus hermanos mayores, los WF-1000XM4, que desde mi punto de vista son de los mejores, por no decir los mejores en este apartado, pero la cancelación de ruido mantiene la compostura. Los auriculares son capaces de cancelar bastante el ruido del día a día, como el aire acondicionado, el ventilador o el sonido de la calle.

¿Se colará algo de ruido? Sí, sin duda, es posible que se nos cuele el típico sonido de los coches o una conversación en voz alta que esté teniendo lugar cerca de nosotros, e incluso el sonido del teclado mecánico que uso para escribir estas líneas, pero el rendimiento de la ANC es lo bastante bueno como para poder evadirnos.

Otro aspecto interesante es que la cancelación de ruido se puede configurar para que cambie según el contexto. Por ejemplo, para que se active cuando estamos sentados o en el transporte público o se active el modo transparencia cuando estamos andando o haciendo deporte. De la misma forma, es posible aplicar este método a ubicaciones (vía GPS) para que se active un modo u otro cuando estamos en casa o en la oficina.

El cambio es fluido y bastante preciso. La aplicación para smartphones aprende de nosotros para reconocer los lugares que frecuentamos, si bien podemos obviar el proceso y establecer por nosotros mismos los lugares desde un mapa, por ejemplo. No obstante, y si esta función no os simpatiza, podéis desactivarla desde los ajustes.

Por último, hablábamos antes del modo transparencia, así que repasémoslo. Sony lo ha mejorado bastante con el paso de los tiempos y, si bien es cierto que sus nuevos auriculares no hacen la magia negra que hacen los AirPods Pro, todavía imbatidos en este aspecto, el rendimiento es bueno.

Podemos ir caminando por la calle y escuchar el exterior de forma más o menos clara y hasta mantener una conversación si la música está a un volumen bajo. El sonido ambiente se puede ajustar en hasta 20 niveles, siendo los niveles más altos los más transparentes. Todavía se aprecia ese sonido de fondo tan característico, pero la mejora es notable.

Batería: la música no para

Nos acercamos al final de este análisis y toca hablar de la batería. Los Sony LinkBuds S tienen 51 mAh de capacidad que, de acuerdo a Sony, nos ofrecen hasta seis horas de reproducción continua con ANC. Por nuestras pruebas, podemos decir que Sony es fiel a su palabra. Dependerá del volumen y de otros tantos factores, pero es muy fácil superar sin problema la barrera de las cinco horas y hasta de las cinco horas y media.

Si quitamos la ANC podemos estirar la batería hasta las casi nueve horas, que no es poca cosa, pero teniendo cerca de seis horas de autonomía casi que merece más la pena aprovechar esta tecnología y cargar los auriculares cuando proceda. Con el estuche podemos conseguir hasta 14 horas de autonomía adicionales, por lo que el total suma unas 20 horas. Ni tan mal.

Los auriculares se cargan por completo en dos horas, si bien en cinco minutos podemos obtener la carga necesaria para una hora de reproducción de música. El estuche, por su parte, se carga por completo en tres horas vía USB tipo C. Y es que el estuche no tiene carga inalámbrica, algo que en el rango de los 200 euros es exigible.

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