Durante el primer año de la pandemia, se detectó que 1 de cada 3 niñas, niños y adolescentes presentaron problemas conductuales o emocionales, lo que indicaría riesgo de salud mental, pudiendo requerir una mayor evaluación y atención, según informó el Ministerio de Salud (Minsa).

Asimismo, poco más de la mitad de los bebés menores de dos años (56.6 %) presentó riesgos en su salud mental: el 15.6 % tuvo dificultades de irritabilidad, inflexibilidad y rutinas.

“Es necesario seguir difundiendo la posibilidad de pedir ayuda a los servicios de salud mental. Los signos de alarma o para saber cuándo atenderlo dependen de cada edad, pero es muy importante estar atentos a los cambios conductuales, a los patrones de conducta propios de la edad y que tenía cada niño previamente”, señaló el dr. Yuri Cutipé, director ejecutivo de Salud Mental del Minsa.

Estos datos son resultado del estudio realizado por el Minsa, con el apoyo técnico de Unicef, ‘La salud mental de niñas, niños y adolescentes en el contexto de la covid-19’, que mide la presencia de problemas de salud mental en la niñez y adolescencia y los principales factores asociados durante el primer año de pandemia.

Durante su intervención en la presentación del Estado Mundial de la Infancia 2021 (EMI), precisó que el principal factor es el encierro: “Es obvio que impacta severamente en la vida emocional de toda la familia, además las consecuencias que genera en la supervivencia de las personas, especialmente en el trabajo, la seguridad financiera, las condiciones de la vivienda, el acceso a los alimentos”.

“Son factores que impactan seriamente en la salud mental de los adultos y sabemos que uno de los principales factores de la protección de la salud mental de los niños, niñas y adolescentes es justamente la salud mental de sus padres, madres o cuidadores”, agregó.

Servicios de salud mental

Cutipé informó que la demanda de servicios de salud mental del Minsa a nivel nacional en septiembre ha sido prácticamente la misma que durante todo el año 2020, sobrepasando los 925,000 casos atendidos, de los cuales 246,242 fueron niñas, niños o adolescentes.

“Resalta en especial la atención por problemas de depresión clínica y trastornos de ansiedad, pero, en tercer lugar, consonantemente con el informe EMI, el síndrome de maltrato”, refirió.

Subrayó que ha aumentado la demanda de servicios de salud mental para niños, niñas y adolescentes de 12 a 17 años: “Antes correspondía al 15 %, pero en el presente año, se ha elevado al 21 %”.

El Minsa implementó la línea 113, opción 5, y líneas regionales para atender la salud mental de la población. Cutipé detalló que, en los momentos más críticos del año pasado, el 113 atendía alrededor de 2,000 llamadas diarias, pero actualmente son solo de 300 a 400 comunicaciones diarias, de todas las edades. Es decir, hay una notable disminución de la demanda a nivel general.

“Creemos que hay una necesidad de reforzar este sistema teniendo una línea dedicada para niños, niñas y adolescentes y que impulsaremos desde el Ministerio de Salud en las próximas semanas o meses”, adelantó.

Un dato resaltante es que la cifra de atención en niñas, niños y adolescentes se mantiene mayor que la del primer año de pandemia, pero todavía está en el 50 % de los casos atendidos el año previo a la pandemia, es decir el 2019. “¿Qué nos está diciendo? Que no están llegando muchos casos, incluso varios que veníamos atendiendo previamente”.

Dijo que hay muchos casos de problemas de salud mental que se instalan antes de los 14 años, que son de evolución prolongada y que requieren un apoyo multidisciplinario permanente que se brinda a través de los Centros de Salud Mental Comunitaria (CSMC) y su servicio de niñas, niños y adolescentes. 

«Probablemente no están llegando por el impacto del encierro, sigue habiendo mucho temor en los padres para llevarlos a un lugar fuera de casa. Este es un reto para nosotros, para poder impulsar que nuevamente accedan a los servicios de salud mental disponibles a nivel nacional”, aseguró.

Proyección al 2026

El director ejecutivo de Salud Mental del Minsa señaló que los retos proyectados para el plan 2026 son mantener en funcionamiento y fortalecer el servicio de los 206 CSMC habilitados a la fecha, elevar a 506 centros a nivel nacional, fortalecer con servicios de psicología a los centros de salud del Minsa y capacitar a los profesionales de esta especialidad en temas de salud mental específicos de niñas, niños y adolescentes.

“Actualmente tenemos 1,071 centros de salud con servicios de psicología y queremos llegar a los 4,000 centros de salud con servicio de psicología, como tenemos planificado, llegará progresivamente hasta el 2026”, refirió.

Los CSMC están disponibles en 111 de 196 provincias del Perú, por lo que el Minsa proyecta cerrar esa brecha en los próximos dos años. Además, hay 30 unidades de hospitalización que fueron cerrados o usados para casos covid y ahora en proceso de apertura para la atención de casos específicos.

Los internamientos breves se realizan en casos de intentos suicidas persistentes, señaló, también tienen función de hogares protegidos para personas en situación de abandono, con discapacidad psicosocial severa.

“Actualmente tenemos un financiamiento anual de 4 dólares per cápita, pero es insuficiente. Según el informe mundial de salud mental 2020 de la OMS, en las Américas se invierte en servicios de salud mental 7.5 dólares per cápita, es decir que, si nos comparamos, todavía estamos en el 50 %. Tendríamos que duplicar el presupuesto que tenemos para salud mental en los próximos años”, sostuvo.

Al finalizar su intervención en la presentación del EMI 2021, Cutipé recordó que “la salud mental es un derecho de todos y todas, para que nadie se quede atrás, y debemos hacer todos los esfuerzos para poder lograrlo. Desde el Estado, este espacio y desde el informe mundial también es una manera de dar cuentas de cómo vamos avanzando y qué nos queda por avanzar”.

Sector privado

Durante el evento también intervino Alfredo Guerreros, director médico de Clínica Internacional, que consideró que esta problemática es la punta de un iceberg muy grande reconocido en el país.

Señaló la importancia de que tanto el sector público como privado cumpla con lo dispuesto en las políticas públicas. Y, en ese sentido, sugirió desarrollar mayores actividades preventivas para la salud mental de los niños, niñas y adolescentes; por ejemplo, diseñar actividades dirigidas exclusivamente este grupo.

“Se encuentran en una especie de limbo, les es difícil ir a los pediatras, no quieren, y tampoco pueden ir donde los médicos para adultos. Necesitamos desarrollar una serie de actividades para ellos de manera específica. La consultoría tanto telefónica y las plataformas virtuales podría ser súper importante”, indicó.

También propuso que el sector privado aporte con la formación de profesionales y de centros de entrenamiento para profesionales en esos temas. “Tenemos asociación con universidades, y creo que existe un déficit importante de profesionales en salud mental en el país, con lo cual deberíamos comprometernos hacia el futuro”.

Un reporte de la revista Lancet señala que los niveles de orfandad en el Perú son de 14.1 por cada 1,000 niños luego de la covid. “Es una cifra dramática. El impacto hacia el futuro que tienen estas cifras para el desarrollo de nuestra sociedad van a ser tremendos. Tenemos un compromiso con los niños, con la sociedad, con el país, que no podemos eludir”, alertó.

EMI 2021

El Estado Mundial de la Infancia 2021, realizado por Unicef, revela que casi 1 de cada 7 (14%) adolescentes de 10 a 19 años en el mundo, alrededor de 166 millones, padecía un trastorno de salud mental en 2019, primer año de pandemia. Casi la mitad de estos casos correspondían a ansiedad y depresión.

La principal causa de muerte entre los adolescentes de 15 a 19 años en Latinoamérica y el Caribe es la violencia interpersonal. A nivel mundial, el suicidio fue la cuarta causa más importante de muerte. Cada hora un niño, niña o adolescente se suicida en América Latina.

María Cristina Tantarico, adolescente de 13 años y estudiante de una escuela de Carabayllo, manifestó que la pandemia y el encierro que conllevó, fue una situación problemática para todas y todos porque nadie sabía que pasaría.

“No salir, no poder ver a nuestros amigos y familiares fue algo muy fuerte, nos chocó. Generó diversas problemáticas en la salud mental, se produjo estrés incluso en niñas, niños y adolescentes”, señaló durante la presentación de la EMI 2021.

(FIN) SRE/LIT

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