Si bien la prevención y atención del covid-19 es una prioridad sanitaria en todo el país, diversos expertos consideran que la lucha contra la tuberculosis (TB) debería reunir también los mismos esfuerzos, dada la gran cantidad de contagios registrados cada año. Conozca en esta nota en qué se parecen y diferencian ambas infecciones respiratorias.

“Quien tose no debe presumir solamente que se trate de covid-19. Podría tener tuberculosis o ambas infecciones a la vez. Se están presentando también ese tipo de casos”, manifestó Julia Ríos Vidal, directora ejecutiva de la Dirección de Prevención y Control de la Tuberculosis del Ministerio de Salud (Minsa), en entrevista con la agencia Andina.

La experta comentó que un gran número de la población cree que la tuberculosis fue erradicada hace mucho y que es una enfermedad únicamente de gente pobre o de mal vivir; o que es mínima la posibilidad de entrar en contacto con alguien enfermo. En todos los casos, se trata de afirmaciones erradas.  

La OMS estima que el Perú debe registrar alrededor de 37 mil nuevos casos de TB al año. En la actualidad, el Perú es el segundo país en la Región de las Américas con mayor número de casos después de Brasil. Es una enfermedad endémica, que permanece por largo tiempo; una clasificación que tendrá la covid-19 una vez termine la pandemia. 

¿En qué se parecen?

Para Ríos Vidal tanto la covid-19 como la tuberculosis son infecciones respiratorias. Es decir, se trasmiten por el aire. 

El coronavirus se contagia por gotículas infectadas con el virus, suspendidas en el aire o expulsadas mientras hablamos, tosemos o reímos. Lo mismo ocurre con la tuberculosis, pero lo que se transmite es el Bacilo de Koch, que también ingresa por las vías respiratorias. 

Ambas infecciones pueden presentar tos persistente.

“Los síntomas generales de la tuberculosis son tos durante 15 días o más, acompañada de malestar general; pudiendo después aparecer otros síntomas como fiebre, baja de apetito y pérdida de peso. Si la persona tiene tos y expectoración con sangre, puede representar una TB avanzada con más de un mes de enfermedad sin tratamiento”.

En el caso de covid-19, la tos puede estar acompañada con dolor de garganta, malestar muscular, cansancio, dolor de cabeza, fiebre, entre otros síntomas. 

Evitar el hacinamiento y aglomeración  

A lo largo de estos años de pandemia se ha repetido insistentemente que debemos evitar lugares hacinados o de grandes aglomeraciones para evitar contagios de la covid-19. Esa misma advertencia aplica para la TB, afirma la directora ejecutiva de la Dirección de Prevención y Control de Tuberculosis del Minsa. 

“Los lugares hacinados, con mucha gente, como el transporte público pueden convertirse en un medio de contagio de la tuberculosis. El riesgo ha disminuido porque hay restricciones y estamos usando mascarilla todo el tiempo. Eso va a terminar en algún momento y estaremos en riesgo nuevamente de más contagios”. 

Alimentación y prácticas saludables son la clave   

“La tuberculosis ataca a las personas inmunodeprimidas, que no tienen buena nutrición o viven en lugares sin ventilación adecuada. Si bien las personas con hábitos nocivos, como excesivo consumo de alcohol, drogadicción o tabaquismo tienen mayor tendencia a padecerla, esta enfermedad no es excluyente a personas con otras comorbilidades”. 

La especialista comentó que antes se pensaba que la TB se transmitía entre la población pobre, pero actualmente se conoce que afecta a todos los niveles socioeconómicos del país. Lo mismo ocurre con la covid-19. 

Ambas infecciones logran desarrollarse en personas con un sistema inmunológico débil, con defensas bajas o malnutridas. Eso puede incluir a quienes padecen de sobrepeso u obesidad. 

“Las personas bien nutridas tiene menor riesgo de contagiarse con esta enfermedad. Se pueden infectar, es decir el Bacilo de Koch puede entrar a su cuerpo, pudiendo eliminarse o quedarse latente. Pero si tienen diabetes, cáncer o se descuida en su salud, bajarán sus defensas y ello puede favorecer que desarrollen la enfermedad”. 

La experta advirtió que, al existir población infectada con el bacilo de la TB, debemos promover una alimentación saludable y asegurarnos de seguir las medidas de control de infecciones como de bioseguridad, que funcionan también para prevenir la covid-19:  tener la casa bien ventilada y si alguien tose por algunos días, usar mascarilla por precaución, hasta que se realice una prueba de descarte

Tanto la tuberculosis como la covid-19 pueden ser detectados por una prueba molecular. Para ello en el caso de la primera, se analiza el esputo mediante GeneXpert que en dos horas confirma o descarta la enfermedad, además de informar si es resistente o no a la Rifampicina, principal fármaco utilizado en el tratamiento de la tuberculosis.

En el caso de la COVID-19, la prueba molecular analiza restos del virus que podrían alojarse en nariz y la garganta. La muestra se toma a través de hisopos, obteniéndose los resultados en el lapso de un día.   

¿Y en qué se diferencian?

Si bien la TB y la covid-19 son infecciones respiratorias, la segunda es sin duda más contagiosa. Solo bastan algunos minutos de contacto el virus para estar infectado.  

“En el caso de la tuberculosis, se requiere de un contacto directo de más o menos 6 horas para infectarse, independientemente si se tiene un sistema inmunológico adecuado o no. Podría ser en un tiempo menor, solo dos horas, si la persona con TB tiene una mayor carga bacterial”, detalló la experta del Minsa. 

La covid-19 compromete todo el sistema respiratorio y de forma especial los pulmones, los cuales dejan de funcionar haciendo que, en algunos casos, se requiera soporte ventilatorio.  En la tuberculosis, el Bacilo de Koch se aloja de forma prioritaria también en los pulmones, pero puede extenderse hacia otros órganos.  

“El bacilo de Koch en el pulmón puede pasar a la sangre y desarrollar con ello la enfermedad en otros órganos, como el intestino, el cerebro, la pleura, el ojo, el útero, o en cualquier parte del organismo”, detalló Julia Ríos. 

Ambas enfermedades pueden generar lesiones irreversibles, pero la covid-19 puede matar en cuestión de días o semanas. Una persona con TB sin tratamiento igualmente pone en riesgo su vida, pudiendo en los dos primeros años infectar a más personas. 

Tratamiento gratuito 

Una diferencia notable entre ambas infecciones es el tratamiento para controlar la enfermedad. 

En el caso de la covid-19, la recuperación está relacionado con la fortaleza del propio sistema inmunológico, con apoyo de fármacos para aliviar los síntomas. En la tuberculosis, dependiendo de la gravedad del paciente, el tratamiento puede ser a corto, mediano o largo plazo.  

“Si se trata de una TB sensible, el tratamiento dura 6 meses. Los dos primeros meses se toman pastillas a diario y luego se pasa a tres veces por semana. Si la persona se enferma con una cepa resistente, el tratamiento durará entre 18 a 24 meses, y si desarrolla TB extensamente resistente, recibirá un tratamiento de dos años”.  

Cabe destacar que el tratamiento para curar la tuberculosis es completamente gratuito a nivel nacional, al igual que las pruebas moleculares de descarte.

(FIN) KGR
JRA

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